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Detrás del lente de Cecilia Salas: “Miro la vida en fotos”

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Cecilia Salas compró su primera cámara de fotos a los 30 años, con lo que ganaba como nutricionista. El escenario de su primer rollo fue el Parque Rivadavia, dónde vendía casettes los fines de semana. Después de varios cursos y de empezar a acreditarse tímidamente en shows y conferencias de prensa, conoció a Nora Lezano, quién tiempo después la nombró su asistente: “Yo trabajaba como encargada de un comedor industrial y me escapaba para acompañarla a las sesiones que tenía para el Suplemento NO de Página/12, donde soy fotógrafa desde hace más de una década”.

Lo que comenzó como un hobby pronto se transformó en una pasión, y en su medio de vida. Trabajó en la revista Soy Rock, en Playboy y los sitios web de las radios Rock & Pop, Metro 95.1 y Blue 100.7. Hoy es también editora fotográfica de Silencio, sitio web de música y cultura joven. “Más allá de ser mi profesión, sacar fotos es mi manera de expresarme. No quiero que sea sólo un registro de algo qué pasó, sino que el otro se emocione de alguna manera”, asegura sobre su mirada detrás del lente.

En una entrevista que diste hace un tiempo dijiste: “En vivo, lo importante es saber mirar”. ¿Creés que se aprende a mirar?

Sí, totalmente. Puede ser innato o lo podés aprender. Se aprende mucho en la práctica, pero también leyendo libros y material de otros fotógrafos, viendo muchas fotos. Analizar cómo son los encuadres y, principalmente, saber mirar la luz, porque la fotografía es eso. Yo miro la vida en fotos. Hoy muchos quieren ser fotógrafos sólo por una cuestión de pertenencia, de querer estar cerca de una banda y entonces hacen pequeños cursos de “fotografía de rock”, dónde no le dan tanta importancia a la técnica y tampoco les enseñan a trabajar en equipo, a respetar al colega.

¿Cómo es el clima entre compañeros a la hora  de trabajar en un recital o en la cobertura de un festival?

El pit donde estamos a veces es una batalla campal. Quizás es porque antes éramos menos, ahora hay muchos más medios y es más complicado. Alguno levanta el celular, otro usa el flash cuando no se puede. No hay cuidado con el otro, porque nadie se los explicó o porque no les importa. No se trata de respetar al otro por su trayectoria, sino porque es un colega.

¿Cómo es el vínculo de los fotógrafos con los productores de estos eventos?

En general no nos tienen muy en cuenta. Si para ellos es importante que después se publiquen buenas fotos, deberían considerar un poco más nuestro trabajo. Hay una productora que muchas veces nos mandó al público, o nos ponen en un lugar muy chico y somos demasiados. Desde ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina) no lograron aún poder hacer algo como por ejemplo en el fútbol, dónde los fotógrafos están más protegidos, porque estas son empresas privadas. No hay cuidado, es un caos. Son pocos temas los que suelen dejarnos fotografíar y si laburamos en estas condiciones, es difícil. Rogamos que salga una buena foto.

Con respecto al “sólo fotos de los primeros tres temas”, ¿Alguna vez esta presión hizo que te fueras sin ninguna foto para publicar?

Sí, con Oasis cuando vino en 2006. Fue la única vez que no tuve una foto. Era en el campo de Polo y el escenario era demasiado alto. Nos dividieron en tres grupos, yo iba a sacar para la revista Soy Rock y quedé en la tercera tanda. En los temas que me tocaron, Liam, que estaba más adelante, no cantaba, así que dejó el escenario. Tenía que cantar Noel, pero estaba tan atrás que no lo veía, así que no pude hacer nada. Por suerte Beto Landoni, un colega, pudo sacar y la revista se las pagó a él.

¿Qué buscás en la cobertura de un show o en las producciones de bandas y artistas?

Que la foto esté buena estéticamente y que encierre la esencia de los retratados y de su música. Antes los investigo un poco, los escucho. Cuando es posible, me gusta ser parte de la entrevista, escucharlos, ver cómo me puedo relacionar con ellos y cómo los voy a fotografiar.

¿Qué artistas querés o hubieses querido fotografiar?

Me hubiera gustado sacarle a David Bowie, pero cuando vino la última vez yo recién empezaba a estudiar. Por otro lado, tengo pendiente a los Rolling Stones, que cuando vienen sólo acreditan a los grandes medios.

¿Se puede vivir de la fotografía?

Yo vivo de la fotografía pero es difícil, porque cada vez interesa menos el trabajo profesional del fotógrafo, sobre todo con tantas cámaras digitales y celulares a nuestro alcance. Cualquiera puede sacar una foto. Lo veo principalmente en eventos sociales, no tanto en medios por ahora. La calidad nunca va a ser la misma, no es lo mismo una foto de alguien que sabe mirar que la de quien no tiene idea, pero eso en general nos fue sacando bastante trabajo.

En 2014 algunos de sus trabajos fueron expuestos en “Lado A: Rock”, su primera muestra como fotógrafa. Planea hacer otra próximamente, pero esta vez podría ser una selección de “Una canción, una foto”, una sección libre que creó en su cuenta de Instagram, en la que a cada fotografía le encuentra una letra determinada: “La música me inspira. No puedo separarla de la fotografía. Hay canciones que me disparan una foto o veo una imagen y pienso en algún tema. Es siempre la música lo que me mueve”.

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Masiva marcha por la legalización de la marihuana

¡Legalizenla!

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Foto (ilustrativa): CC Adriano Ruelli

Ayer jueves 22 de noviembre se realizó la novena Marcha Nacional de la Marihuana y se le dió el cierre a la “Semana del Cannabis”. La movilización fue convocada en Plaza de Mayo por el Frente de Organizaciones Cannábicas de Argentina (FOCA) para brindar información sobre los usos y beneficios de la planta y, también, visibilizar la situación de los usuarios medicinales en Argentina.  

Las diferentes organizaciones como Mamá Cultiva, el FOCA y los usuarios medicinales autoconvocados se concentraron en Plaza de Mayo a partir de las 15. A las 18, las columnas marcharon rumbo al Congreso de la Nación bajo las consignas: “No más presos por plantar”, “Regulación del cannabis ya” y por la correcta implementación de la Ley de Investigaciòn Médica y Científica del uso del Cannabis y sus derivados. La ley 27350 fue sancionado por el Senado y la Cámara de Diputado en marzo de 2017.

“Viví la semana del cannabis como un evento histórico”, confesó Horacio Rodríguez integrante del Frente de Organizaciones Cannábicas de Argentina (FOCA) sobre lo que fue la primera “Semana del Cannabis” en el país. “Hubo muchas actividades en lugares estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires”, comentó sobre el evento que comenzó el 15 de noviembre en la Legislatura porteña. Pasando por el Senado, la Facultad de Derecho de la UBA y la Facultad de Ciencias Sociales de Lomas de Zamora. “Son ámbitos en los que se tiene que instalar el debate”, dijo y aclaró que si bien cada vez se habla más “nos seguimos auto incriminando”.

Además, contó que desde las agrupaciones se busca brindar buena información para combatir el blindaje mediático. “Estuve preso 11 días en Salta”, confiesa. “La ley de narcomenudeo permite las denuncias anónimas o en mi caso una causa armada por la policía”, Cuenta Horacio. “Tengo la comisaría enfrente de mi casa, cayeron con una orden de allanamiento y encontraron 61 plantas”, agrega. Debido a la cantidad de plantas, el caso quedó en manos del juzgado federal nº 1 y, al no poder probar que el fin del cultivo era para la venta, fue sobreseído.

“Nosotres celebramos estas iniciativas, pero nos parece que no ayuda demasiado” Dijo Pablo Mosley integrante de Mamá Cultiva sobre los recientes ensayos clínicos con aceite de cannabis que está realizando el Hospital Garrahan. “La verdad es que cien personas comparado con los dos mil mensajes que recibimos por mes es una gota en el océano”, comentó. “Es buenisimo para esos cien chicos, pero son muchos los que necesitan el aceite y por eso pedimos el auto cultivo”, sentenció.

  “No queremos más presos por plantar” dijo Alexis, usuario de cannabis recreativo. “Mi hermano estuvo preso nueve meses por una denuncia anónima, lo allanaron, le sacaron las cinco plantas que tenía y se lo llevaron”, comentó.

   Mientras que Matías Faray, integrante de Agrupación de Cannabicultores del Oeste, pidió que “se despenalice la marihuana para dejar de ir presos, que se derogue el artículo 14 de la ley de drogas (23.737) y el inciso A del artículo 5 que es el que penaliza el cultivo para consumo personal”. Además, agregó que “Necesitan que se reglamente el registro de cultivadores de la ley de cannabis medicinal (27.350) como lo indica sus artículos”..

Faray reclamó que se le dé el espacio al INTA y al CONICET para que realicen investigaciones sobre la planta y aclaró que se está avanzando en este sentido por “la insistencia de los compañeros cannábicos” y no por voluntad del Estado.

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Kendrick Lamar, Arctic Monkeys y Twenty One Pilots encabezan el Lollapalooza 2019

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Lollapalooza Argentina 2019 anunció los artistas y bandas que serán parte de la sexta edición del festival en nuestro país. Las tres jornadas, que se llevarán a cabo el 29, 30 y 31 de marzo en el Hipódromo de San Isidro, contarán con la presencia de Arctic Monkeys, Kendrick Lamar, Twenty One Pilots, Lenny Kravitz, Post Malone, Sam Smith, The 1975 y muchos más.

En su anterior edición de marzo de este año, el lineup también contó con más de cien bandas, entre las que se destacaron Imagine Dragons, Red Hot Chilli Peppers, Lana del Rey, The Killers, entre otras; divididas a lo largo de tres días, aunque la última  fecha tuvo que ser suspendida debido a las condiciones climáticas que afectaron el predio.

En cuanto a la presencia nacional, se destacan Fito Páez, Jorge Drexler, Lali, Cazzu, Khea, Bambi, Barbi Recanati, Perras On The Beach, 1915, Lelé, Salvapantallas, Cande Zamar, Telescopios, Naomi Preizler, entre otros.

Las entradas se encuentran en la última etapa de venta a su precio final y podés adquirirlas en lollapaloozaar.com/tickets

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Anderson .Paak – Oxnard

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Tras el lanzamiento de Malibu en 2016, y su posterior aparición en el Tiny Desk de NPR junto a los Free Nationals, Anderson .Paak se convirtió en el artista del que hay que hablar. Tras el fallido debut con Venice, el éxito de su segundo disco lo catapultó a la cima de los charts, no sólo de hip hop y R&B, sino globales, permitiéndole ser cartel de importantes festivales tanto de su país natal como también internacionales. Recordada en la memoria de miles de jóvenes quedará su presentación en el Lollapalooza 2017 y su side show en el Teatro Vorterix, donde también se pudo observar a una Nathy Peluso todavía en ascenso, sin ser tan reconocida en el ámbito local.

Con mucho silencio de parte del californiano, de a poco la prensa y los fans comenzaron a recibir señales de lo que sería su próximo trabajo, “el álbum que soñó hacer desde que estaba en la preparatoria”, según dijo en una entrevista a la  Rolling Stone. Así, .Paak se unió junto a Dr. Dre y juntos dieron vida a Oxnard, un disco de cincuenta y seis minutos que repasa, a lo largo y a lo ancho, las distintas influencias y estilos que marcaron al músico y le brindaron su sello único y característico, pero que entre canción y canción no pareciera tener un hilo conductor bien definido y termina resultando en un frankenstein musical al que le sobran canciones.

El disco arranca con The Chase, una canción cargada de arreglos vocales, mezclada con vientos a lo Peter Gabriel y una guitarra de Chic que rellenan el ambiente a medida que la voz de .Paak irrumpe en el campo sonoro. En segundo lugar llega Headlow, un tema que habla del encuentro con una trabajadora sexual en la I-95. “Mejor mantengas tu cabeza abajo”, repite una y otra vez el estribillo para dar paso a Tints, el primer single del disco junto a Kendrick Lamar.

Hasta el momento, el disco resulta en armonía, pero cuando llega el turno de Who R U esta se pierde y comienza cierta confrontación. Por momentos, Oxnard resulta muy groovy y soulero, pero por otra parte también se acerca demasiado a un rap sucio y oscuro que discrepa bastante con la línea que pareciera plantearse al inicio.

Ejemplo claro de esto es 6 Summers, donde en una misma canción  podemos encontrar dos géneros muy  definidos. Al principio un rap de protesta cargado de mucho contenido hacia Donald Trump, el consumismo y la violencia: “Es difícil soportar el asesinato a sangre fría. Es más fácil conseguir una nueve milímetros”. Que después vira hacia una base mucho mas suave y refinada con arreglos de teclado y de percusión.

En Saviers Road, .Paak mezcla un riff de guitarra afrolatino con arreglos corales al mejor estilo Kanye West en The College Drop Out, dejando claras sus influencias durante la preparatoria, para después pasar por una base de Smooth Jazz perfectamente ejecutada en Smile/Petty.

Pero si el álbum pareciera retomar su fórmula, de repente irrumpe Mansa Musa, una canción que pareciera venir de otro disco, de ese al que pertenecía Who R U, más parecido al olvidado Venice que a Malibu. El noveno en la lista es Brother’s Keeper, con una colaboración bastante acertada por parte de Pusha T, un tema que funciona como dínamo a casi tres cuartos del disco.

En décimo lugar se encuentra Anywhere, una soberbia colaboración entre .Paak y Snoop Dogg, y uno de los grandes aciertos por parte de Dr Dre, que logran confluir en una sublime conjunción entre un viejo beat noventero y la nueva costa oeste. Acá el disco pareciera encontrar sus bases nuevamente, Trippy arranca con un arreglo coral adornado por un palo de agua y un riff de guitarra que dan paso a una contundente línea de bajo que comulga bien con el resto de los arreglos y la voz de J. Cole.

Casi al final del álbum se encuentra la que quizás sea la mejor composición de la placa, o al menos la mejor lograda y ejecutada. Cheers lo tiene todo, vientos, una guitarra funky, .Paak aullando Yes Lawd! e incluso una colaboración de Q-Tip. Resultaba el cierre perfecto, pero entonces llegan Sweet Chick y Left to Right, dos temas que, si bien tienen lo suyo, resultan olvidables y terminan por restarle calidad al resto del álbum, alargando innecesariamente el cierre de la obra.

Aún así, tras dos años de silencioso trabajo, .Paak sacó a la luz un disco que logra satisfacer las expectativas inmediatas. Dejará grandes hits, como Tints, y grandes colaboraciones, como Anywhere, pero otros temas pasarán al olvido y serán salteados y dejados de lado en las listas de reproducción, dejando en claro un grave problema de consistencia en la producción de Dre y un interesante desafío hacia el futuro.

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