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MGMT: Ni una tormenta eléctrica puede contra un buen clásico

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Foto: Mono Gómez

El grupo estadounidense de rock psidodélido MGMT regresó por tercera vez a los escenarios argentinos, y se presentó en la 14° edición del Personal Fest como headliner el pasado 11 de noviembre. La cancelación del primer día debido a las fuertes tormentas eléctricas preocupaba a los fans de la banda, pero ni el ajuste de horarios por parte de la organización del festival pudo frenar a las 15 mil personas que asistieron al Club Ciudad de Buenos Aires.

Un escenario con algunas plantas como escenografía, y cierta incertidumbre por parte de un público que esperaba con las zapatillas mojadas debido a que el predio contaba con zonas que aún no se habían secado después de la tormenta, se preguntaba qué canciones iba a quitar MGMT de su setlist, ya que la presentación original estaba prevista para durar alrededor de ochenta minutos, y fue reducida a sesenta, con el fin de agilizar la finalización del evento lo antes posible, debido a que se esperaba una segunda tormenta aún más fuerte que la del día anterior. Mientras tanto, Death Cab for Cutie se despedía del escenario principal, que estaba literalmente pegado al que en minutos daría pie a la tercera presentación de MGMT en la Argentina. En sus presentaciones previas, el grupo norteamericano se había presentado también en distintas ediciones del Personal Fest, siendo en Mar del Plata en 2011, y en GEBA en 2014.

Para poner al público en tema, “Weekend Wars”, del álbum Oracular Spectacular (2007), fue la canción elegida para comenzar el show. Consecutivamente, siguieron con “When you die” y “Time to pretend”, que superan las 16 y 143 millones de reproducciones en Spotify respectivamente.

“Más volumen”, se escuchaba por parte de un público que intentaba ponerse en un clima acorde a la situación -pero no podía-, mientras Andrew VanWyngarden comienza a interpretar algunas canciones de su último material publicado en febrero de este año: Little Dark Age. Lo que si, nadie se animaba a poner en tela de juicio el excelente juego de visuales que acompañaba a los artistas; y tampoco es menor el detalle de la presencia de ciertas intervenciones con filtros y demás en las pantallas que reproducían el show a cada costado del escenario. Un show siempre tiene un plus si estos extras están bien desarrollados, y MGMT dio cátedra.

Pero la fórmula es simple, y los clásicos nunca fallan. Así fue como los espectadores se pusieron en la misma sintonía que la banda cuando comenzaron a escucharse los primeros segundos de Electric Feel, también perteneciente a su material publicado en 2007. El cantante comenzó a jugar con el público argento, y se animó incluso a dar varias idas y vueltas por una pasarela que lo alejaba a varios metros del escenario. Uno de los platos fuertes de su último álbum no tardó en llegar, y el coro de fanáticos supo acompañar: “Me and Michael”. La repentina sorpresa por parte de los espectadores en el momento en el que Connan Mockasin, el artista de Nueva Zelanda que se había presentado horas antes en el mismo escenario con su música psicodélica, tuvo un buen feedback, y el músico incluso se animó a tirarse de cabeza a un público que lo recibió con los brazos abiertos.

El pico más alto del show llegó, como era de esperar, con su hit más grande: Kids, el clásico que supera cómodamente las 255 millones de reproducciones en Spotify. Un excelente juego de luces acompañó al pogo que finalmente se desató, e hizo bailar hasta la gente que se encontraba tan lejos del escenario que tenía que ver qué pasaba a través de las pantallas. Incluso, al estilo que solo los argentinos sabemos llevar en un recital, una fan revoleó su corpiño a VanWyngarden, quien lo levantó y jugó con él mientras cantaba. Para seguir sumando, un mashup excelentemente resuelto con la canción de los 80’s “Never Ending Story” (La historia sin fin), parte del soundtrack del clásico cinematográfico de mismo nombre, logró la presentación que llegara a su climax.

Pero el show no terminó ahí, aunque a muchos fans les hubiese gustado eso. El tema elegido por sobre la espectacular pieza que había hecho bailar al público hace minutos para cerrar, fue “Of Moons, Birds & Monsters”, una canción no tan popular pero fiel a la línea que se decidió seguir a lo largo de la función: Priorizar los hits clásicos, decisión completamente acertada para un show en un festival donde no todo aquel que asiste conoce a la banda que ve, por sobre las nuevas canciones que todavía no se lograron instalar del todo en el inconsciente de un público ambicioso que siempre tiene ganas de más.

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Festival Buena Vibra: Emmanuel Horvilleur, Bandalos Chinos y mucho más

Sesión maratónica en el Konex.

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En un domingo soleado y perfecto para una actividad al aire libre, se festejó la séptima edición del Festival Buena Vibra, en la Ciudad Cultural Konex. Las puertas fueron abiertas a las 16 y la fiesta empezó a las 17 con la dulzura y delicadeza de la cantautora cordobesa, Candelaria Zamar. Cambiando de contexto, en el escenario interior de la fábrica del Abasto, Chita brindó un show guiado por la voz hipnótica de la cantante, el groove de la banda y su estilo blusero.

A las 18:15 fue el turno de Weste. La banda liderada por la voz de Clara Trucco captó la atención con su estilo variado, en donde se encuentran melodías que van desde bases de hip hop, pasando por fuertes sonidos de percusión, hasta sonidos asiáticos. Luego la gente volvió a concentrarse adentro para recibir a los cordobeses de Telescopios, con su estilo Pop desde raíz y la voz del cantante Rodrigo Molina con efecto constante. La psicodelia de las visuales de fondo, los acompañó durante toda la presentación, al igual que a los artistas siguientes. Antes de su último tema, anunciaron que no volverán a Buenos Aires hasta marzo.

Cerca del atardecer, Bandalos Chinos arribó al escenario principal para hacer disfrutar a un público cada vez más poblado, con su variado estilo pop, rock, funk y electrónico. En un show donde la gente no paro de bailar, tocaron temas como Vámonos de Viaje, de su nuevo disco BACH, presentado hace pocos meses. Uno de los destacados fue el músico Baltazar Clusellas, invitado que cautivó al publico con su saxofón. Antes de finalizar su participación invitaron a todos a que se acerquen al Luna Park el 9 de noviembre, ya que estarán abriendo el show de Miranda.  Breves minutos después, en un escenario interno al tope de su capacidad, Morbo y Mambo hipnotizó a todos con un recital maratónico, en donde el público no tuvo un segundo para distraerse.

Para terminar el día, con una noche perfecta para un show al aire libre, a las 21 se dió comienzo al show de Emmanuel Horvilleur. El ex IKV estuvo acompañado de: Matías Rada en guitarra y coros, André Cortez de Lo´Pibitos en guitarra, Mariano Domínguez en bajo y dos jóvenes músicos sesionistas que acompañaron a artistas anteriores como Candelaria Zamar y Chita: Guillermo Salort en baterías, y Francisco Azorai en teclados.

Luego de tocar 19 con una dedicatoria a Gustavo Cerati, Horvilleur cortó un tema, se acercó al micrófono y anunció que las autoridades de la organización le habían dicho que ya no quedaba más tiempo. Empezaron a tocar El Hit, el publico se levantó, pero en la mitad volvió a pararlo, ahora mas fastidioso, debido a otra advertencia. Dió una breve explicación y dijo: “Nos merecemos un tema más”. Es así que con Radios, toda la banda cerró la jornada retirándose uno por uno.

Nuevamente, el ya cada vez más conocido Buena Vibra mostró el lado más pop de la escena indie argentina y dejó con ganas de ir a la próxima edición.  La música no fue lo único que se encontró en el festival. Hubo un espacio recreativo con una Nintendo, juegos de arcade, máscara para tomarse fotos (entre ellas Donald Trump, Duki entre otras), mesas de metegol y una de ping pong, además de la Expo Buena Vibra donde artistas pintaban e imprimían con serigrafía.

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Lxs Rusxs Hijxs De Putx presentaron su último disco en el Xirgu

Ni asiáticos ni europeos.

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Foto: Natalia Vidal

La noche pasada del 25 de octubre, Lxs Rusxs Hijxs de Putx presentaron Nos vamos a morir de hacer estrategias de amor, su segundo trabajo de larga duración, en el Xirgu Espacio UNTREF, del barrio de San Telmo.

Todo comienza con el teloneo de Sentidos Alterados, presentando un nuevo estilo post punk, con un cruce de guitarras constante, una fuerte energía sobre el escenario y letras antisistema, acompañadas con los ritmos que el cantante Coco Rainoldi realiza con un yembe, panderetas, maracas y hasta una cacerola mientras canta y baila.

Los Sentidos terminan de tocar a las 22. Quince minutos más tarde una mujer sube al escenario a leer un poema a viva voz que hace temblar el teatro con frases como: “La lucha es con alegría”, “nos quieren meter en anaqueles y clasificarnos”, expresando que los Rusos no tienen clasificación. Luego se baja del escenario, se mezcla entre el público y comienza a sonar de fondo un órgano junto a la voz de Luludot Viento. El telón sube y se ve a Santiago Mazzanti (bajo y coros), Florencia Mazzone (batería y coros) y Julián Desbats (guitarra, voz y coros), más conocidos como Lxs Rusxs Hijxs de Putx.

El primer tema del disco, Soy Horrible, es con el que comienzan el show. El mismo se ve marcado por la mezcla entre la voz particular de Luludot y los sintetizadores. Con una vestimenta y maquillaje particular, sin clasificación exacta, al igual que el estilo de la banda, el conjunto se abre en una noche particular. Siguieron con Nada, octavo track en su primer disco, La Rabia que Sentimos es el Amor que Nos Quitan, con un sonido mas brusco. El tercero fue, Halloween, que contó con el acompañamiento de Daniel Upi, más conocido como “El enano mal hecho”. Siguen con otro tema de ese mismo disco llamado La Federal entre saltos y bailes sobre y debajo del escenario, demostrando un claro mensaje en contra de las fuerzas policiales. Ya sin la presencia del invitado dejan en el quinto tema el punk de lado y retoman su faceta mas pop con Quiero Cortarme. Volviendo con un estilo hardrock luego de ese receso de locura tocan Sabor de lo nuevo e invitan al productor de su último álbum, Guillermo Beresñak, quien accede a cantar junto con Julián el tema Capilla del Monte. A partir del próximo empieza una interacción constante entre el público y la banda, con Fan y Me caen todos mal menos mi novio. Para despedirse de la acústica tocan Nubarrón. La noche se pone mas intima cuando Luludot agradece a la madre por ir a verlos por primera vez. Tocan Porquería y Luna acompañada de un violonchelo.

Foto: Natalia Vidal

Luego de un breve receso, la banda vuelve al escenario con nada más ni nada menos que una Bárbara Recanati como invitada en pleno encare de su carrera solista, con quien tocan el tema Fancy del primer EP. El final del show se destaca gracias a, nuevamente, la interacción de Luludot con el público. Los últimos temas que suenan son Insistencia, Snowball, Los Pibes, Cascada, Parawita, Poca Cosa y Bien Bien Bien. 

Lxs Rusxs Hijxs de Putx dejan maravillados a todos con su impronta en donde combinan la mayor cantidad de instrumentos posibles, sin apuntar a un género determinado. Siendo prácticamente una banda sin clasificación exacta.

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Marilina Bertoldi encendió su llama en Niceto

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Marilina Bertoldi regresó con nuevo material a los escenarios y presentó oficialmente su ansiado último disco, Prender un fuego, con dos fechas consecutivas de gran convocatoria, que llenaron cada rincón de Niceto Club.

Unos televisores se prenden y buscan señal sin éxito mientras suenan los primeros acordes, graves y misteriosos. Cuando empieza la transmisión, Marilina aparece en escena, pronunciando las primeras estrofas de O No? como un canto de guerra que prepara para una batalla. “Quiero avisarles algo / Estaba enojada y ahora estoy preparada, ¿O no?” , suelta con un sonido visceral en un tema que podría ser situado en la atmósfera social y política de la Argentina de 2018 y considerarse un grito de liberación de una mujer por y para las mujeres.

Su actitud demuestra que no sólo conforma el presente del rock, sino que además lo deconstruye. Así empezó una noche con altas dosis de poder femenino – abrieron el show Marina Saporiti de HTML y Marina Fages– en la que se escuchó  “Vamos las pibas”, “Se va a caer” y se agitaron varios pañuelos verdes de la Campaña por el Aborto legal.

A ese poderoso inicio rockero siguieron Fumar de día, La casa de A y Nunca, los temas de mayor esencia funk en el disco, y conquistó el escenario con un baile sensual y mucho groove, como si estuviera en el living de su casa, para lo cual tenía toda la escena montada. Minimalista y con aires retro, la puesta estaba armada por distintos modelos de televisores de tubo, apilados y desparramados alrededor de los músicos, que disparaban imágenes con colores psicodélicos y emitían el show en blanco y negro.

Luego de desatarse como un huracán furioso y divertirse al ritmo de melodías pegadizas, adoptó una mayor profundidad y desnudó un sonido más experimental en China, Techo y Remis, donde la guitarra perdió un poco el protagonismo para cederlo a la magia de los sintetizadores, loops y demás artilugios electrónicos. Claro manifiesto de que no iba a quedarse en la comodidad de los lugares ya transitados. Las luces bajaron, sólo para posarse en ella y teñirla de azul.

Dejó reposar su cuerpo en el piso, como una sirena en el fondo del mar, y la melancolía hizo levitar su voz, cruda y calma, en Intervalo. Un cambio de escena, que por un momento transportó a otra dimensión y creó un nuevo clima, donde más se notó la transformación sonora y estética que encontró en este recorrido, armada y trabajada con delicadeza y precisión.

Los sonidos siguieron mutando hacia un nostálgico repaso por clásicos de su material anterior, Sexo con modelos, como el tema homónimo que le da nombre al disco, Y deshacer, Cosas dulces y Rastro. A pesar de algunos desperfectos técnicos que hicieron que Marilina soltara algún que otro insulto en voz alta- siempre con humor-, los temas no quedaron opacados, sino que llevaron impregnados su huella y su espíritu más rockero, y fueron coreados por un público frenético.

“Me dicen que no tenemos tiempo para que nos pidan el Bis, así que vamos a hacerlo”, expresó hacia el cierre, con la naturalidad que la caracteriza. Volvió a hipnotizar con sus movimientos y su actitud, y empezó a jugar con un autotune al ritmo de Racat, un tema que no estuvo incluido en el nuevo álbum pero fue el primer sencillo con el que dio pie a esta nueva etapa musical.

A través de este último larga duración Marilina encontró, quizás, la impronta de autoría propia que estuvo buscando y explorando en este viaje en el que por primera vez se puso al mando de toda la producción -junto al músico Brian Taylor-, con el que comienza a construir igualdad de género desde las bases y. abre las puertas a las mujeres hacia el futuro de la música.

Hasta el último segundo de la noche del domingo no dejó ninguna duda de que se posiciona cada vez más fuerte como una de las principales referentes del rock argentino y que no tiene miedo de explorar nuevos terrenos sonoros. Si bien no hubo espacio para Prender un fuego, el último tema del disco, le hizo honor a su nombre y dejó Niceto con su llama encendida.

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