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Abril Sosa presenta CUBO en La Tangente

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Baterista de Catupecu Machu, líder de Cuentos Borgeanos y dueño de una carrera solista en ascenso, Abril Sosa no deja cabo suelto a la hora de poner todo su conocimiento al servicio de sus proyectos. El último de ellos es CUBO, una performance que busca conmover al espectador,  con las herramientas de las artes visuales y literarias, para darle a Canciones para que me crea, su último disco, el show que se merece.

La cita es hoy La Tangente y las entradas se pueden conseguir en Tickethoy o en la boletería de Honduras 5329.

En este último tiempo surgieron artistas como Louta o Militantes del Climax que se dieron cuenta que con el típico recital ya no llegaban a conmover al espectador y tuvieron que animarse a más. En tu caso, ¿qué fue lo que te inspiró a crear “CUBO”?

Me gusta esta idea de quiebre, de proponer algo diferente. Me apena quizá, que en su momento no fue difundido ni hicimos entrevistas , pero cuando nos separamos con Cuentos Borgeanos por primera vez, en 2010, yo hice un proyecto que se llamaba Ni palabra, que tenía que ver también con lo audiovisual y una propuesta estética. Lo pensamos durante muchísimo tiempo con Nehuen Wolf, artista plástico, y lo emprendimos  en una galería de arte. Creo que, como hicieron Louta o Militantes del Climax, hay que dar una vuelta de rosca. Siento que si ahora vas a tocar y nada más el público se pregunta “¿para qué?”. De hecho ya no se escuchan ni discos.  Aún así, no fue una  idea de “hagamos algo que comercialmente funcione mejor”, fue una inquietud de poder plasmar y mostrar ciertas caras de las canciones y la música a través de CUBO, donde literalmente estoy tocando adentro de un cubo de tres por tres con pantallas que van proyectando imágenes y cuentan una historia. El concierto está dividido en tres actos.

Como las tres partes del disco

Exacto. Y tiene unos textos en voz en off que relatan una historia que se desarrolla a través del show y las canciones.

¿Como desembocaron las presentaciones del disco en este formato?

Canciones para que me crea fue un disco muy raro para mí. Lo compuse totalmente solo. Creo que fue un proceso casi introspectivo y después cuando salí a tocarlo en vivo no sabía bien donde ubicarme. Hicimos la presentación en la Trastienda con una banda, pero después salimos a tocar sin batería, después sin bajo, después probé tocar solo, como que fue mutando la forma de tocar ese disco. Y me di cuenta que este formato era el más integral para tocarlo. Al tener imágenes y videos que lo complementan lo vuelve más conceptual. Los últimos meses de la gira terminé tocando solo con una mesa tipo  DJ, disparando cosas, mashapeando, y uno de los comentarios en las redes sociales fue “qué frío que estuviste, fue el peor show que te vi, yo te sigo desde Cuentos y siempre fuiste para afuera” y pensé que está bueno que pase esto, porque más allá de que no está aceptando el cambio algo cambió.

¿Hay algún otro show u obra en las que te hayas inspirado?

Un poco fue inspirado en un concierto bastante viejo de Placebo, en donde tienen una especial de tul adelante del escenario donde se proyectan cosas y la tela no se veía, nosotros usamos el mismo material. Después también tiene algo de Sigur Ros, que en sus primeros conciertos también tocaban sobre una tela con proyecciones, algo de Gorillaz, de Bjork. También me inspiré en artistas como Marina Abramovic. Jorge Luis Borges decía: “La copia es un placer y es un deber”, entonces como que hay un poco de plagio e inspiración en otras ramas del arte.

En cierta manera es una forma de priorizar la música por sobre la cara del artista.

Hay una frase de Oscar Wilde que dice: “Lo que importa es el arte y no el artista”. Que predomine el concepto de la canción y no tanto como era antiguamente con el caso de Axl Rose bailando con el pelo largo y las calzas. Creo que eso es un poco pacato y además tiene cierta chatura en un mundo tan complejo como el de hoy.

¿Y como te llevás con la inmediatez de las redes sociales y las distracciones durante un show?

Es una cosa que yo no termino de entender. Me cuesta y no creo que sea para bien, es decir, qué importa, que le suma a una canción un posteo, no lo entiendo. Todo tiene que causar interés y todo dura poco, la sociedad está tan desentusiasmada con su fuckin celular, pasando su timeline, tan aburridos que hay que generar algo que les llame la atención. No es una visión retrógrada, más bien existencialista y naturalista.

Al fin y al cabo son herramientas, como un programa o la mac

Sí, pero por ejemplo lo veo en los pibes jóvenes. Son muy capos con los sistemas de audio y el Ableton, pero ya no componen. Bajan loops, samplean, arman todo a partir de lo que otro creó. Entonces lo único que queda es organizar lo que ya se hizo, y en eso algo se pierde. No es lo mismo agarrar una guitarra y hacer In Utero de Nirvana que agarrar una pista de batería y hacer un mash up. En ese sentido artístico no creo que haya retroceder, porque antes para grabar un demo te lo tenías que acordar y ahora lo podés grabar en tu casa, pero habría que replantearselo.

En una entrevista para otro medio dijiste que: “El mundo del artista es un encierro sofocante”.  ¿Por qué?

Porque no hay nada peor que la libertad mezclada con la competencia de uno mismo. Uno compite con las cosas que hizo y que quiere hacer. Y en esa puja llega un momento donde uno se come el personaje, me pasa con Radiohead por ejemplo. Llegaron un momento en el que dejaron de ser espontáneos para ser Radiohead, algo se perdió. Salvando las diferencias, no me estoy comparando con ellos pero creo que estamos en la misma isla. No estoy en el mundo de Despacito o de Chano. Y además en el sentido de que yo no escribo sobre otros, no escribo una historia o una fábula, escribo sobre cosas mías que se revelan a la hora de hacer una canción. Por ejemplo, Felicidad es una canción que yo escribí cuando Gabriel Ruiz Díaz tuvo el accidente con el auto, entonces cada vez que toco esa canción tengo que revivir ese sentimiento.

¿Te frustra trabarte en el proceso de composición?

Sí, totalmente. Es una contradicción porque es el peor momento pero a la vez el más hermoso. Cuando estás trabado y no entendes si sos John Lennon o un tarado y de repente sale la canción, uno siente cierto confort. Pero en realidad no es que me guste hacer lo que hago. No lo hago por gusto. Una vez leía en Carlos Castaneda que el indio, de Las enseñanzas de Don Juan, le dice: “Vos profesás el silencio pero no parás de hablar” y Castaneda le responde: “Muchas veces uno hace lo que le sale bien, no lo que quiere hacer”.  En mi caso, con la música, por la que dejé todo, no estoy seguro de si en realidad es lo que me gusta hacer, es lo que me sale hacer, es lo que hago mejor que otras cosas.

¿Y cuanto tiempo llegaste a estar trabado con una sola canción?

Muchísimo tiempo. Me acuerdo que cuando hicimos el demo de Y lo que quiero, que lo grabamos en una sala que teníamos, sonó de puta madre. Y después cuando tuvimos que grabarlo con EMI, nos dieron dos días para grabar todas las pistas de la batería. El primer día estuve grabando un solo tema, que fue Y lo que quiero, y no salía, no como había sido en el demo. Y con Fernando Ruiz Díaz nos peleabamos: “No que toca la guitarra, no que no la toques”. Y lo terminé grabando solo, sin música. Y esas cosas pasan y son muy frustrantes. Como cuando te sale una melodía y te pensás que te la vas a acordar y no la escribís, o no la grabás, y después te la olvidás. Eso pasa mucho también, y es un momento muy malo.

¿Te resulta parecido el proceso de composición de una canción con el de la escritura literaria?

Yo creo que es lo mismo. Muchas veces me pasó de estar completamente borracho y escribir cosas que al otro día las leo y digo “uh, no puedo creer al lugar que llegué”, que quizás no lo podría haber hecho si lo mecanizaba o lo pensaba. Me pasa lo mismo con las canciones, a veces me digo “no voy hacer una canción en Re o en La”, y ahí es cuando  empieza la culpa del músico, de pensar “esto ya está re hecho”. Y de repente, quizá en un estado anímico emocional haces una canción re básica de cuatro acordes, Re – La – Mi – Lam,  y sin embargo sigue siendo una canción tan emocional como lo fue hace veinte años, entonces uno lucha con eso también.

¿Y cómo te sentiste en tus incursiones por el mundo del periodismo?

Me acuerdo que cuando me fui de Catupecu, Fernando me pregunta: “¿Qué vas a hacer ahora?” y yo le dije: “Me voy a dedicar a escribir”, que siempre tuve esa inquietud. No vengo de una familia literaria ni intelectual, sino que fue algo que fue creciendo dentro mio desde chico. Entonces mi deseo de escribir siempre primó ante todo. Creo que hago música para poder escribir. Hacer una entrevista o una nota siempre fueron cosas que me gustaron hacer, no me siento un periodista, pero sí creo que me considero más un escritor que un músico.

¿Y cómo te sentís con que te editen lo que escribís?

Terrible. No me pasó en las cosas que he escrito literariamente hablando, pero si me pasa en las entrevistas que quizás no vas a poner tal cual las cosas que te dije, y vas a arreglar alguna palabra o algún verbo si lo dije mal, y eso me parece una cagada. Lo entendí cuando pasé junto a Ernesto Sábato los últimos años de su vida. “No quiero que me editen” decía, por eso no hacía notas que no sean al aire.

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Masiva marcha por la legalización de la marihuana

¡Legalizenla!

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Foto (ilustrativa): CC Adriano Ruelli

Ayer jueves 22 de noviembre se realizó la novena Marcha Nacional de la Marihuana y se le dió el cierre a la “Semana del Cannabis”. La movilización fue convocada en Plaza de Mayo por el Frente de Organizaciones Cannábicas de Argentina (FOCA) para brindar información sobre los usos y beneficios de la planta y, también, visibilizar la situación de los usuarios medicinales en Argentina.  

Las diferentes organizaciones como Mamá Cultiva, el FOCA y los usuarios medicinales autoconvocados se concentraron en Plaza de Mayo a partir de las 15. A las 18, las columnas marcharon rumbo al Congreso de la Nación bajo las consignas: “No más presos por plantar”, “Regulación del cannabis ya” y por la correcta implementación de la Ley de Investigaciòn Médica y Científica del uso del Cannabis y sus derivados. La ley 27350 fue sancionado por el Senado y la Cámara de Diputado en marzo de 2017.

“Viví la semana del cannabis como un evento histórico”, confesó Horacio Rodríguez integrante del Frente de Organizaciones Cannábicas de Argentina (FOCA) sobre lo que fue la primera “Semana del Cannabis” en el país. “Hubo muchas actividades en lugares estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires”, comentó sobre el evento que comenzó el 15 de noviembre en la Legislatura porteña. Pasando por el Senado, la Facultad de Derecho de la UBA y la Facultad de Ciencias Sociales de Lomas de Zamora. “Son ámbitos en los que se tiene que instalar el debate”, dijo y aclaró que si bien cada vez se habla más “nos seguimos auto incriminando”.

Además, contó que desde las agrupaciones se busca brindar buena información para combatir el blindaje mediático. “Estuve preso 11 días en Salta”, confiesa. “La ley de narcomenudeo permite las denuncias anónimas o en mi caso una causa armada por la policía”, Cuenta Horacio. “Tengo la comisaría enfrente de mi casa, cayeron con una orden de allanamiento y encontraron 61 plantas”, agrega. Debido a la cantidad de plantas, el caso quedó en manos del juzgado federal nº 1 y, al no poder probar que el fin del cultivo era para la venta, fue sobreseído.

“Nosotres celebramos estas iniciativas, pero nos parece que no ayuda demasiado” Dijo Pablo Mosley integrante de Mamá Cultiva sobre los recientes ensayos clínicos con aceite de cannabis que está realizando el Hospital Garrahan. “La verdad es que cien personas comparado con los dos mil mensajes que recibimos por mes es una gota en el océano”, comentó. “Es buenisimo para esos cien chicos, pero son muchos los que necesitan el aceite y por eso pedimos el auto cultivo”, sentenció.

  “No queremos más presos por plantar” dijo Alexis, usuario de cannabis recreativo. “Mi hermano estuvo preso nueve meses por una denuncia anónima, lo allanaron, le sacaron las cinco plantas que tenía y se lo llevaron”, comentó.

   Mientras que Matías Faray, integrante de Agrupación de Cannabicultores del Oeste, pidió que “se despenalice la marihuana para dejar de ir presos, que se derogue el artículo 14 de la ley de drogas (23.737) y el inciso A del artículo 5 que es el que penaliza el cultivo para consumo personal”. Además, agregó que “Necesitan que se reglamente el registro de cultivadores de la ley de cannabis medicinal (27.350) como lo indica sus artículos”..

Faray reclamó que se le dé el espacio al INTA y al CONICET para que realicen investigaciones sobre la planta y aclaró que se está avanzando en este sentido por “la insistencia de los compañeros cannábicos” y no por voluntad del Estado.

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Kendrick Lamar, Arctic Monkeys y Twenty One Pilots encabezan el Lollapalooza 2019

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Lollapalooza Argentina 2019 anunció los artistas y bandas que serán parte de la sexta edición del festival en nuestro país. Las tres jornadas, que se llevarán a cabo el 29, 30 y 31 de marzo en el Hipódromo de San Isidro, contarán con la presencia de Arctic Monkeys, Kendrick Lamar, Twenty One Pilots, Lenny Kravitz, Post Malone, Sam Smith, The 1975 y muchos más.

En su anterior edición de marzo de este año, el lineup también contó con más de cien bandas, entre las que se destacaron Imagine Dragons, Red Hot Chilli Peppers, Lana del Rey, The Killers, entre otras; divididas a lo largo de tres días, aunque la última  fecha tuvo que ser suspendida debido a las condiciones climáticas que afectaron el predio.

En cuanto a la presencia nacional, se destacan Fito Páez, Jorge Drexler, Lali, Cazzu, Khea, Bambi, Barbi Recanati, Perras On The Beach, 1915, Lelé, Salvapantallas, Cande Zamar, Telescopios, Naomi Preizler, entre otros.

Las entradas se encuentran en la última etapa de venta a su precio final y podés adquirirlas en lollapaloozaar.com/tickets

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Anderson .Paak – Oxnard

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Tras el lanzamiento de Malibu en 2016, y su posterior aparición en el Tiny Desk de NPR junto a los Free Nationals, Anderson .Paak se convirtió en el artista del que hay que hablar. Tras el fallido debut con Venice, el éxito de su segundo disco lo catapultó a la cima de los charts, no sólo de hip hop y R&B, sino globales, permitiéndole ser cartel de importantes festivales tanto de su país natal como también internacionales. Recordada en la memoria de miles de jóvenes quedará su presentación en el Lollapalooza 2017 y su side show en el Teatro Vorterix, donde también se pudo observar a una Nathy Peluso todavía en ascenso, sin ser tan reconocida en el ámbito local.

Con mucho silencio de parte del californiano, de a poco la prensa y los fans comenzaron a recibir señales de lo que sería su próximo trabajo, “el álbum que soñó hacer desde que estaba en la preparatoria”, según dijo en una entrevista a la  Rolling Stone. Así, .Paak se unió junto a Dr. Dre y juntos dieron vida a Oxnard, un disco de cincuenta y seis minutos que repasa, a lo largo y a lo ancho, las distintas influencias y estilos que marcaron al músico y le brindaron su sello único y característico, pero que entre canción y canción no pareciera tener un hilo conductor bien definido y termina resultando en un frankenstein musical al que le sobran canciones.

El disco arranca con The Chase, una canción cargada de arreglos vocales, mezclada con vientos a lo Peter Gabriel y una guitarra de Chic que rellenan el ambiente a medida que la voz de .Paak irrumpe en el campo sonoro. En segundo lugar llega Headlow, un tema que habla del encuentro con una trabajadora sexual en la I-95. “Mejor mantengas tu cabeza abajo”, repite una y otra vez el estribillo para dar paso a Tints, el primer single del disco junto a Kendrick Lamar.

Hasta el momento, el disco resulta en armonía, pero cuando llega el turno de Who R U esta se pierde y comienza cierta confrontación. Por momentos, Oxnard resulta muy groovy y soulero, pero por otra parte también se acerca demasiado a un rap sucio y oscuro que discrepa bastante con la línea que pareciera plantearse al inicio.

Ejemplo claro de esto es 6 Summers, donde en una misma canción  podemos encontrar dos géneros muy  definidos. Al principio un rap de protesta cargado de mucho contenido hacia Donald Trump, el consumismo y la violencia: “Es difícil soportar el asesinato a sangre fría. Es más fácil conseguir una nueve milímetros”. Que después vira hacia una base mucho mas suave y refinada con arreglos de teclado y de percusión.

En Saviers Road, .Paak mezcla un riff de guitarra afrolatino con arreglos corales al mejor estilo Kanye West en The College Drop Out, dejando claras sus influencias durante la preparatoria, para después pasar por una base de Smooth Jazz perfectamente ejecutada en Smile/Petty.

Pero si el álbum pareciera retomar su fórmula, de repente irrumpe Mansa Musa, una canción que pareciera venir de otro disco, de ese al que pertenecía Who R U, más parecido al olvidado Venice que a Malibu. El noveno en la lista es Brother’s Keeper, con una colaboración bastante acertada por parte de Pusha T, un tema que funciona como dínamo a casi tres cuartos del disco.

En décimo lugar se encuentra Anywhere, una soberbia colaboración entre .Paak y Snoop Dogg, y uno de los grandes aciertos por parte de Dr Dre, que logran confluir en una sublime conjunción entre un viejo beat noventero y la nueva costa oeste. Acá el disco pareciera encontrar sus bases nuevamente, Trippy arranca con un arreglo coral adornado por un palo de agua y un riff de guitarra que dan paso a una contundente línea de bajo que comulga bien con el resto de los arreglos y la voz de J. Cole.

Casi al final del álbum se encuentra la que quizás sea la mejor composición de la placa, o al menos la mejor lograda y ejecutada. Cheers lo tiene todo, vientos, una guitarra funky, .Paak aullando Yes Lawd! e incluso una colaboración de Q-Tip. Resultaba el cierre perfecto, pero entonces llegan Sweet Chick y Left to Right, dos temas que, si bien tienen lo suyo, resultan olvidables y terminan por restarle calidad al resto del álbum, alargando innecesariamente el cierre de la obra.

Aún así, tras dos años de silencioso trabajo, .Paak sacó a la luz un disco que logra satisfacer las expectativas inmediatas. Dejará grandes hits, como Tints, y grandes colaboraciones, como Anywhere, pero otros temas pasarán al olvido y serán salteados y dejados de lado en las listas de reproducción, dejando en claro un grave problema de consistencia en la producción de Dre y un interesante desafío hacia el futuro.

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