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Sara Hebe: “El feminismo habla de todas”

Foto: Gentileza @PNDNTCrew (Agustina Britos)

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Pleno sol en Buenos Aires. En un edificio del barrio de Caballito, suena el timbre. De lejos se escucha el típico“¡ya bajoo!”. La que corre para abrir la puerta es Sara Hebe, rapera estrella argentina, for export. Lejos de cualquier divismo, y recién llegada de visitar su Trelew natal, tiene los pies en la tierra y se le nota. De modos suaves, y con una calidez que trasciende sus palabras, no le escapa a ninguna pregunta y piensa antes de hablar, pausada, bien lejos de la verborragia contagiosa que propone arriba de los escenarios. Desde el sillón de su casa se ríe cuando le preguntan por su fama y asegura “no soy tan conocida”, como si no quisiera contaminarse de un mundo de luces que no le interesan. A días de haber sacado su último videoclip “Violeta Perro”, y a poco de comenzar su cuarta gira por Europa, habla con Stereo de su presente y de las convicciones que la llevan a “poner el cuerpo dónde se necesita”, como ella misma lo cuenta, como ella misma lo siente.

Desde tu poesía hablás de la violencia social, de feminismo, de gatillo fácil. De todo lo que sucede en la calle. ¿Cómo vivís este presente social?

Se viven momentos de opresión y quieren frenarnos la libertad de expresión en todos los ámbitos. A mi, por ahora, no me frena nada. Trato de decir las cosas que pienso a través de la poesía urbana. Sin embargo, creo que no hablo tanto del feminismo, el feminismo habla de nosotras, de todas. Yo no me pongo en un lugar de abanderada ni mucho menos, a mi me da vergüenza cartelear con eso. Me siento nueva en esto y cuando me preguntan acerca del tema digo siempre que no tengo tanta experiencia, ni tanto marco teórico. Diseñé mi lugar desde dónde hablar, cantar y producir sentido. Creo que la poesía es un acto de pensamiento y opinión. Intento que esa producción no le haga el doble juego al capitalismo con todo lo que eso implica: heteronorma y machismo. Entonces sí me hice ese lugar, pero sin tener tanta información teórica sobre feminismo, me falta mucho por leer y saber.

¿Cuál es tu principal objetivo dentro de la música?

Mi objetivo es hacer canciones que me gusten,  porque sino no le van a gustar a nadie. Y aparte de hacer algo en lo que yo encuentro goce, no solo desde un lugar narcisista y de consumo, cuando uno hace algo que realmente lo apasiona hay un movimiento, un potencial muy grande, y esa energía puede ser transformadora. Creo que las cosas que hacemos tienen que ser transformadoras primero en nosotros y eso después tiene una onda expansiva a todo lo demás.

Hace poco estuviste tocando en el festival que se hizo en el INTI en apoyo a los trabajadores. Se te ve muy presente en reclamos sociales y acciones colectivas. ¿Creés que se carga de otro sentido tu música al estar en el “frente de lucha”?

Siempre cito a Ana Tijoux, gran rapera chilena, que dice que la música es la banda sonora de los movimientos sociales. Por sí sola la música no puede transformar nada, sino acompañar, y ahí es donde sirve mucho como otro eslabón más de un movimiento social que es el que puede llevarnos a ganar todas las luchas que estamos batallando por nuestros derechos. Yo voy a tocar dónde haga falta y le pongo el cuerpo. Me siento una mierda si no lo hago. Desde el discurso se aporta mucho, pero a mi me gusta estar. No podemos permitir que todo quede en discurso. Cada uno elige donde ubicarse, a pesar de que es imposible estar en todos lados al mismo tiempo. Obvio que hay que ganar el mango para vivir, producir, componer y tratar de que paguen una entrada para verte, yo le encuentro sentido a lo que hago yendo a esos lugares a tocar. Creo que eso es lo popular, moverse, no quedarse quieto. No solamente sentarse a esperar que venga la gente a tu recital, sino ir y llevar lo que haces a otros lados.

Foto: Gentileza @PNDNTCrew (Agustina Britos)

¿Qué te inspira para escribir?

Siempre escuche hip hop, rap, rock y todo tipo de música. Entonces un día empecé a hacer canciones a partir del teatro y de la danza y dije: ¿A ver si me sale hacer esto que tanto me gusta?    Y al toque  hice un tema y dije sí, me parece que si (risas).

Todo lo que pasa es inspiración. Estamos atravesadas por todo lo que va sucediendo y todo lo que producimos se ve atravesado por lo que pasa a nuestro alrededor. A veces escribo desde adentro de mi burbuja también, entro y salgo. Pero siempre en lo que hacemos se ve lo que pasa en la calle, y se puede leer también el momento histórico que estamos viviendo.

¿Padeciste el machismo desde tu lugar de rapera?

Ahora está empezando a cambiar un poco la cosa, antes te encontrabas con algún periodista que te preguntaba alguna pavada, como me pasó hace 7 años que en el medio de la nota me dijo “tenés lindos ojos”, y yo me animé y le tiré una respuesta en el momento, con mucho nerviosismo, con una cámara adelante.  Como mujer siempre te enfrentas en todos los ámbitos a situaciones muy incómodas, estamos cosificadas. He vivido muchas situaciones donde te tratan mas como objeto que como persona, sin darle importancia a lo que estas diciendo o proponiendo.

Hace un tiempo participé junto a un montón de mujeres músicas de un documental de Mafalda Grupo, unas amigas de Valencia, que se llama Las que faltaban. Ahí hablamos un poco de esto, de que en festivales ves mayoría de chabones y si preguntas ¿Por qué? te dicen: “Bueno, hay más bandas de mujeres ahora pero no hay tantas cosas de calidad”, eso es un bolazo super machista y fascista. A las mujeres les cuesta mucho abrirse el campo pero somos cada vez más y estamos copando. Mas que ocupando espacios estamos generando los nuestros, propios. No esperar que nos inviten sino convocar nosotras, hay muchas mujeres armando festivales y movidas culturales.

¿Cómo reciben tu música en otros países?

Esta va a ser mi cuarta gira ( que comienza en junio) y siempre muy bien, tocando en ámbitos antifascistas, feministas, me siento muy bien recibida y tenemos muchas amigas por el mundo. Hemos tenido muchas bandas de acá, como las Kumbia Queers que nos han contactado con gente de allá, gracias a ellas conocemos gente que nos ha abierto muchas puertas y nos han presentado gente muy piola que organiza festivales y movidas allá. También estuvimos tocando en  Perú que me encantó, donde fuimos a un festival hecho por mujeres que se llama “Nosotras estamos en la calle”. A Chile vamos bastante también, tengo pendiente ir a México.

La charla va a llegando a su final, hablando del futuro, mientras Sara desliza, inocente y desprendida: “Quizás a los 60 me ponga a manejar un Uber“, y entre risas agrega “¿Por qué no?“.

Por ahora, a Sara le esperan varios shows antes de partir de gira: el 10 de marzo en Surfer Rosas en Temperley, el 16 de marzo en el Espacio Feminista Madreselva, en Villa María Cordóba, el 23 de marzo en Palermo Club, en Buenos Aires, y la gran despedida el 12 de mayo en Niceto club.

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Las Ligas Menores: “Hay que animarse a apostar por las bandas independientes”

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Foto: Gentileza

Después de cuatro años de espera finalmente llegó Fuego Artificial, el segundo disco de estudio de Las Ligas Menores. Cuatro años en los que la banda, liderada por Anabella Cartolano —voz y guitarra— y acompañada por María Zamtlejfer —voz y bajo—, Micaela García —batería—, Nina Carrara —teclados, percusión y coros—  y Pablo Kemper —voz y guitarra—, logró hacerse un lugar en la escena independiente Argentina e, incluso, llegaron a exportar su producto al exterior, tocando en Chile, Perú y en la décimo séptima edición del Festival de Música y Artes de Coachella.

Tras el largo camino recorrido, la banda oriunda de Caballito se sentó en el estudio para comenzar a trabajar en lo que sería el sucesor de su álbum debut homónimo. Así, el 10 de mayo, Las Ligas publicaron Fuego Artificial. Un disco que logra demostrar el crecimiento y la búsqueda de superación de la banda.

Para ahondar un poco más en este camino, y previo a su presentación el próximo 25 de mayo en Niceto, Nina y Micaela cuentan cómo fue el proceso de grabación del disco, cómo veían la escena cuando recién comenzaron y en qué vereda se para la banda frente a las problemáticas sociales que hoy nos tocan, entre otras cosas.  

Tras haberse presentado en varios festivales por fuera del país, como son el caso del Lima PopFest en Perú, el Festival Huracán de Chile o el Coachella, y además de haber tenido la ocasión de participar del festival BUE en 2017. ¿Qué diferencias notan entre los festivales de acá y los de afuera?

Nina: Lo que vimos en los festivales de afuera es que se invitan a muchísimas bandas independientes y creo que recién ahora lo estamos sintiendo más en la Argentina. Nosotros tardamos seis años, desde que se formó la banda, en que nos inviten a un festival acá. Y después la experiencia del Coachella fue algo muy loco que todavía estamos intentado tramitar si fue real o no porque para nosotros recibir esa invitación fue inesperado.

Micaela: Además, en el caso del BUE, tuvimos mucha mala suerte porque el tiempo estaba feo y nos cambiaron varias veces el horario. En principio estaba buenísima la idea de tocar ahí y terminamos tocando para re poca gente porque coincidió con el show de Gorillaz. Lamentablemente la banda queda a disposición de los organizadores y no nos quedó otra opción más que esa. Igual lo disfrutamos y estuvo bueno participar del festival. Nos abrió un poco la puerta a nuevos medios y mayor difusión de la prensa. 

¿Qué está faltando para que las bandas independientes tengan más presencia en el cartel de los festivales?

Nina: Yo creo que debe de tener un costo tan alto traer un festival acá a la Argentina que sabés que tenés que meter bandas que van a convocar. Entonces resulta más fácil llamar a una banda que te llena el lugar que darle el espacio a una banda emergente, no es tan redituable. Cuando fuimos a Perú y a Chile, las dos veces nos convocaron productores independientes y se la jugaron muchísimo por llevarnos a nosotros. En esos países existe una apuesta a este tipo de bandas como nosotros que acá no sé si le juegan tanto por un artista de otro país. Y además el formato funcionó re bien, creo que hay que animarse a apostar por las bandas independientes. 

¿Qué diferencia hay entre la manera en que encararon su primer disco y Fuego Artificial?

Nina: La diferencia está en que esta vez trabajamos con un productor. Nosotros siempre lo que hacemos es que el canta y compone el tema traiga esa base y entre todos lo arreglemos. Para Fuego Artificial trabajamos con Tom Quintans, de Bestia Bebé, desde la gestación de los temas, por lo que hubo un input de él desde antes de empezar a grabar, y eso nos ayudo un montón a moldear las canciones.

Micaela: También trabajamos con Felipe Quintans, que ayudó un montón en la mezcla y en los teclados y con Lucas Rosetto, que fue quien nos grabó. Fue un proceso de entregar un poco las canciones, que las trabajen, y nos dieron este disco que para mí está genial.

¿Qué le aportó Tom Quintans a Las Ligas Menores? Que viene, además de Bestia Bebé, de un proyecto plenamente instrumental como Go-Neko!.

Micaela: Hubo una fuerte influencia en ciertos sonidos. Tom —Quintans— tiene mucha habilidad con la guitarra, lo que hizo que se incorporaran muchos arreglos por ese lado. Además de que tiene mucha más experiencia que nosotros y nos ayudó un montón en el proceso de como armar el disco y organizar la grabación. De hecho, cuando hicimos el simple de Ni una Canción, lo grabamos todos juntos y cuando grabamos el disco lo hicimos en partes separadas.

¿Se sienten más cómodos grabando todos juntos o por separado?

Nina: Grabar por separado te da más tiempo a pensar tu instrumento individualmente. Podes dar mayor forma a tu instrumento y te enriquece mucho más. Si no te gusta o querés agregar algo más lo podés volver a ver otro día. Varias cosas fueron mutando de la grabación y está buenísimo.

Micaela: Creo que grabar por separado te da más posibilidades de ir probando. Estas solo, si uno se equivoca no tienen que volver todos para atrás. Yo me siento mucho más cómoda grabando sola. Podes grabar una cosa, la dejas, después la probas en la mezcla y vas viendo que toma te gusta más.

Nina: También los cinco trabajamos aparte de la banda y era mucho más fácil coordinar “un día te toca a vos grabar” que los cinco reservar una semana entera para grabar en un estudio, que además tiene un costo re alto.

¿En qué momento de su vida se encuentran como banda?

Micaela: Yo creo que un disco nuevo te da un aire de renovación, de esperar a ver que viene. Tenemos una gran expectativa. Nosotros disfrutamos mucho renovar el repertorio, veníamos tocando las mismas canciones hace muchos años, entonces ya tener algo nuevo para tocar te renueva el aire del trabajo.

Nina: También nos ilusiona un poco pensar en qué puertas se nos pueden abrir. El anterior nos llevó al Coachella, este no se a donde nos puede llevar.

¿Sintieron una presión de que dejaron la vara muy alta con el primer disco?

Nina: Siempre hay una presión, pero también hay que confiar en lo que estás haciendo y en tu evolución. Teníamos presente la idea de que queríamos mejorar. De alguna forma logramos plasmar en el disco como sonamos en el vivo, que era lo que buscábamos.

¿Y cómo veían la escena de su primer disco comparada a la de ahora?

Micaela: Siento que cada vez hay más bandas nuevas, y las que venían sonando hace rato ahora tienen más repercusión, como que están llegando a lugares que antes eran más del mainstream, siento que hay un crecimiento importante.

Podés ser independiente y llegar igual.

Micaela: Totalmente. También el está hecho de que las bandas se ayuden entre sí para que crezcan. A nosotros la ayuda que nos dio El Mato a un Policía Motorizado nos sirvió de trampolín para llegar a donde estamos ahora. Nos invitaron a tocar con un disco de seis temas y habiendo tocado sólo tres veces en vivo, eso fue una ayuda importante, una apuesta.

Nina: Además ahora tenes  la ayuda que te pueden dar las redes sociales o las plataformas como Spotify. Hoy cualquiera puede subir un tema, hacerle publicidad y que esa música llegue a las personas que tienen que llegar, hay herramientas que sirven para eso. Y en ese sentido creo que se abrieron bastante las posibilidades.

¿En qué lugar se paran ustedes como banda frente a las problemática sociales que nos tocan hoy en día? Como los casos de denuncias de abuso en el rock.

Nina Frente a los casos donde hay denuncia nos ponemos siempre del lado de la víctima, sin dudarlo. Se nota que hay un momento de quiebre y es un momento para cuestionar todas las maneras en que nos movemos, no sólo en el ámbito del rock, sino también en lo laboral, en nuestras relaciones, me parece que es un momento de cambio.

¿Creen que la industria es machista?

Nina: Sí. Sin embargo, no es algo que nos haya frenado. Nunca me lo cuestioné como: “Uh, somos una banda donde la mayoría somos chicas”, “nos va a ser difícil”. Nosotros siempre trabajamos yendo para adelante sin que nos frenen. Si alguien tiene un comentario machista para decir de nosotros que se joda.

¿Qué representa Niceto para ustedes?  

Nina: Para mi Niceto es un lugar al que yo venía a ver bandas y de repente un día me tocó estar del lado del escenario. Primero nos presentamos en el Lado B y después en Lado A.

Micaela: Es un lugar icónico para el rock independiente. Quizás llegar al Coachella uno piensa que es el mejor escenario donde se pueda estar, y quizás nosotros disfrutamos más un escenario como Niceto porque el contacto con el público es distinto, es el público que pagó para venir a vernos, el que nos sigue y no se pierde ninguna de nuestras presentaciones.

¿Como vienen planeando la fecha del 25 de mayo? Considerando que el disco nuevo tiene trece canciones y además tienen todas las del disco anterior, más los demos, sencillos y EP’s.

Nina: Fuego Artificial lo vamos a tocar entero y además vamos a sumar los temas del disco anterior. También van a haber un par de invitados sorpresa. Venimos ensayando muy constantemente para presentarlo en vivo y estamos muy ansiosos.

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Kase.O: “He logrado bajar mucho el nivel de exigencia y de sufrimiento a la hora de escribir”

De Violadores del Verso al Círculo

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“La función del arte es expresar tu esencia pura”, explica Javier Ibarra Ramos, conocido también como Kase.O, mientras escupe frases que merecen ser escuchadas. El aragonés formó parte de Violadores del Verso, un grupo de rap que revolucionó el género de habla hispana. Veinte años después de su primer EP sigue siendo vanguardia: ahora por sí mismo.

Once meses pasaron desde su última visita a Buenos Aires cuando presentó por primera vez El Círculo, su primer disco solista: Dos mil personas alcanzaron a verlo y hoy tendrán la posibilidad siete mil más. El Luna Park le cede el trono al rey del rap español.

El Círculo es el primer disco que lanzas como MC solista ¿Qué representa en tu carrera?

Logró que igualara al personaje que es Kase O con Javier Ibarra: abandonar el miedo a que significa mostrarme a mí mismo. Ese, creo, fue el reto del disco: mostrarme como soy. Puse todo mi esfuerzo para lograr que palabras de mi primer disco solista pudieran ser defendidas por mí ante cualquier audiencia: desde mis padres a otros r​apers, pasando por fans hasta periodistas. Me gusta pensar que con esta fórmula he logrado triplicar mi público, que me los he ganado con este álbum, y que si han venido a mí es porque les ha gustado un trabajo donde me siento pleno.

¿Por qué era importante poder mostrarte así?

Porque he entendido que la función del arte es expresar tu esencia pura. Si mientes, no puedes defender tu arte. Puedes dártela de lo que no eres, aparentar ser más violento de lo que eres, más rudo de lo que eres, crear un personaje que no eres. Mi búsqueda fue fundir el personaje que había creado con quien soy. Estar contento conmigo mismo. Mirar este disco y decir “soy yo mismo”, exponiéndome con mis defectos y mis debilidades. Una confesión, eso sana.

Has dicho, luego de terminar este disco, que te sentís un “artista libre”, ¿qué significa esto?

Que me he liberado de miedos y que he roto prejuicios que me ataban a ciertos cánones del rap y a mi tradición de raper duro. Antes sentía que no podía hacer una canción romántica o una canción feliz. A mi me gusta poder sonreír en el escenario. Cómo puede ser que por defender la postura de un tipo duro no puedas sonreír en todo un show.Es jodido. Tienes que ir puliendo tu mensaje para que la gente luego te vea en un escenario y diga: “es él mismo”. Me liberé en ese sentido y musicalmente.

Escribir las letras de El Círculo ha sido un proceso duro y hasta doloroso…

Sí… Había que tomar muchas decisiones por uno mismo. Quería que todas las palabras estuvieran medidas y eso se convirtió en un infierno. Me sentía con mucha responsabilidad por mí mismo, por la cultura y por lo que esperaban de mí los seguidores. Crear en esas condiciones fue jodido. He escrito en el sufrimiento y eso no me ha hecho resignarme a escribir. Pero es cierto que el disfrute viene cuando terminas. Antes no.

¿Sentís que te sacaste un peso de encima?

Absolutamente. Siento que ya no tengo que demostrarme más nada. Ahora he empezado con un ejercicio a raja tabla que he llamado Mates de Rap: bajo al estudio y me pongo un ritmo, escribo sin tanto seso​, ni tanto corazón como le puse a mi último disco. Lo hago simplemente por diversión, para que mi cabeza esté fresca. Ahí hago letras más banales, de basileo, simplemente rimar palabras y que tengan un poco de flow​. Lo paso muy bien porque no tengo la presión de que sean letras para un disco que será histórico. De todas maneras esas canciones van a salir aunque aún no se cuando.

¿Te considerás poeta? 

Es raro… Evidentemente sí. Hay muchas similitudes entre un poeta y un rapero. Es el amor que le tienes al lenguaje, la expresión a través de las palabras. Lo que no soy es escritor. De todas maneras, hacer canciones no es lo mismo que un poema. Yo después lo interpreto, le doy una intención: hago música, soy un hacedor de canciones.

Además de canciones ¿Escribís en otros aspectos de tu vida?

Escribo un diario personal del que he sacado rimas. Un diario sobre la época que llevo y en el que escribo cómo me siento. Durante la producción de El Círculo lo he hecho y de ahí he tomado líneas para algunas canciones. Hoy en día no lo estoy haciendo y tampoco es algo que me salga hacer todo el tiempo naturalmente. Por lo pronto he logrado bajar mucho el nivel de exigencia y de sufrimiento a la hora de escribir.

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Benjamín Amadeo: “No le tengo pánico al cambio”

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Foto: Laura Moraña

No me quiero acostumbrar nunca a la idea de que estoy invitando a la gente a un Opera, nunca me va a dejar de parecer algo maravilloso” cuenta Benjamín Amadeo mientras piensa sobre el show, hasta ahora, más importante de su carrera. Con su primer disco el músico logró mostrar al público un costado más humano y auténtico, lejos de las cámaras y las pantallas.

Vida Lejana representa un quiebre en su carrera, una inflexión que lo posicionó en un lugar que logra disfrutar de una manera distinta. Sin embargo, no se puede pensar en el músico sin asociarlo con el actor que encarnó personajes en Casi Ángeles, Un novio para mi mujer o Tu Cara Me Suena. La construcción del artista, antes de concierto el próximo 14 de abril en el Teatro Ópera.

Más allá de la música, en los últimos años se te vio en otras facetas como Sin Codificar o en Periodismo Total de Martín Garabal ¿Es una pasión que no se abandona?

Tengo una canción que dice “hay pasiones que no se pueden dejar”, y es imposible suponer que uno pueda abandonar una pasión. Después tenés que ordenar tus prioridades para hacer foco y ser preciso en lo que querés hacer, pero yo nunca voy a abandonar la actuación.

¿Por qué elegiste dar ese vuelco más a lo cómico?

Se fue dando. En el mundo de la televisión, a menos que tengas un soporte muy grande, vas un poco a donde te llaman, porque sucede así. A mí no me llamaban para la comedia, tenía que cumplir otras funciones dentro de las historias. Tu Cara me Suena fue un programa al cual yo pedí audicionar, porque sabía que lo podía hacer bien. Había firmado el día anterior contrato con Señores Papis por todo un año con Telefe. Cuando mi mánager me llamó me contó que me iban a recibir pero que no me tenían mucha fe, porque no conocían esa faceta mía. Me eligieron y pasé a ser parte del elenco del programa.

En esa época te acercaste un poco a la música…

Si, era una forma de que me escuchen cantando. Toco la guitarra y canto desde siempre, pero nadie lo sabía porque nadie tiene porqué saber las cosas que te apasionan. Entonces yo me mostré cantando.

Cris Morena marcó una generación de una rama de artistas como Lali Espósito, Piru Saez, Rocio Igarzabal, entre otros, ¿a vos cuánto te influyó haber trabajado con ella?

Me enseñó y me marcó el camino con el compromiso y el trabajo. Si vos querés hacer música, poné todo para eso. Ese es el mejor aprendizaje que tuve con Cris. Y quienes lo han tomado y trabajaron con ella, han podido cosechar y cumplir ciertos deseos en su vida. No soy de su escuela, porque trabajo de antes de estar con ella, pero si fue muy importante esa etapa para mí.

¿Te sentís más cómodo en un set de grabación con cámaras o en un escenario con músicos?

Disfruto de los dos. Hoy en día la adrenalina que me da el escenario no la encuentro en un set de filmación. Me pasó que estaba grabando el disco y a la mitad tuve que parar la grabación porque filmé la película La última fiesta. Fue una locura increíble, tenía emoción por hacerla y viví el proceso con intensidad y amor al proyecto. Independientemente de dónde y con quién esté, el proyecto me tiene que entusiasmar. Eso sobrepasa todo.

Foto: Laura Moraña

Meses atrás se difundió en distintos medios opositores el precio de tu show en el festival Ciudad Emergente y se utilizó ese número para cuestionar tu presencia por ser hijo de un funcionario público, ¿cómo vivís estas situaciones?

No hablo de política y no me meto en política. No es algo que me interese, así que no me siento dentro de su universo. Si la ligo de alguna manera es de rebote, pero realmente no he tenido problema. De hecho nadie sabe, no interesa.

Ya anunciaste que Abel Pintos va a participar de tu show en el Ópera, el año pasado fue al revés, vos abriste su show en River, un estadio en el que no tocan muchos artistas hoy en día…

Es muy loco decir que estuve tocando en River. Estoy en un proceso de desarrollo, de mostrar mi música a la mayor cantidad de gente que pueda, porque esto es algo nuevo para la gente y quizás también para mí. Han pasado cosas muy lindas en muy poco tiempo, que han hecho que el proyecto crezca y nos de mucha confianza para seguir escribiendo y haciendo canciones. Con mucha alegría, trato de naturalizar lo suficiente para que no me vuele la cabeza, pero no lo suficiente para que yo me acostumbre a estas cosas. No me quiero acostumbrar nunca a sentir ese entusiasmo. Cualquier cosa que suceda con mi música para mí es un aniversario, algo maravilloso. Si estoy en el taxi y escucho mi tema en la radio, le pido al chófer que no hable.

Hablas de hacer llegar tu música a la mayor gente que se pueda y algo similar pasó cuando hiciste la cortina de Showmatch…

Fue una locura porque lo hice durante tres años. Un año la hice y la canté yo; al otro año la escribí pero la cantó Candelaria Tinelli, y el tercer año que fue el anterior Marcelo eligió la canción 10 mil de mi disco para cerrar su programa. Le agradecí tanto porque no podía creer que haya elegido la canción. Para mí es un regalo, porque no pretendía hacer esa canción para la cortina de cierre.

¿Cómo ves la industria de la música hoy?

Los discos casi que no se venden, y eso lo sostiene el vivo. Hay que ganárselo y luchar por eso, nunca hay que olvidarse del público. Te pone muy a prueba el concierto y a mí me encanta eso. Me parece alucinante que subís el disco y lo escuchan en cualquier parte del mundo, es una muestra de la parte positiva del streaming. Los que hacemos la música, ustedes que la comunican y la gente que la consume, estamos todos acomodándonos a una nueva era, probando cosas hasta que en un momento se defina cómo vamos a vivir, transitar y consumir la música.

Hablás de la parte positiva del streaming, ¿cuál sería la negativa?

Creo que no hay parte negativa, pero si se puede pensar que se haya perdido la pieza de la obra por el álbum. Baja lo que es el arte complementario de un disco, hay algo de lo físico que estaba bueno pero ya no importa. Estamos todos aprendiendo qué es lo que se va a venir y acomodándonos a eso. No le tengo pánico al cambio, me parece que es lo único incondicional y que no hay que enojarse sino adaptarse. Las canciones van a seguir siendo canciones, y la música va a seguir produciendo lo mismo. Estamos averiguando entre todos cuál es el medio para que eso suceda.

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