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PERSONAJES

La persona bajo la pollera, la historia de Aaron

La historia de un chico trans que plantó un paradigma en el sistema educativo

fotos: Jordy Cannella

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El 13 de marzo pasado, Aaron llegó a su casa después de su primer día de colegio del 2017. Rápidamente tuvo la necesidad de expresarse en sus redes sociales, donde muchas personas en su misma situación lo siguen, y contar que ese lunes no solo fue el primero como estudiante de cuarto año, sino que también fue su primer día con uniforme de varón. Con el apoyo de su familia y luego de tratarse con el Dr. Adrián Helien, impulsor de la ley de identidad de género, Aaron hizo un pedido urgente autoridades del colegio para dejar de usar una pollera. Así él supo hacer entender lo dañino que puede ser utilizar un uniforme reglamentario para una persona transexual.

Ya desde los cuatro años sentías que no encajabas en lo que eras ¿Cómo fue emprender el cambio?

Cuando empecé el jardín veía como se marcaba la diferencia de “por un lado las chicas y por otro los chicos”. A principios del año pasado ya no aguantaba más, sentía que estaba viviendo una mentira y era agotador para mí tener que presentarme con un nombre y un género que no me identificaban. Cuando me corté el pelo fue como “quiere tener la apariencia física de un chico”, y también empecé a comprar ropa masculina. Para el nombre, busqué en internet nombres de hombre y me hice una lista de los que más me gustaban. Me paré frente al espejo, me los empecé a repetir para ver cual me identificaba más y me quedé con Aaron.

¿Cuál fue la primera persona con la que hablaste?

Fue una amiga que conocí por internet. Se lo dije a ella porque al estar tan lejos, si yo veía su rechazo sabía cómo podrían llegar a reaccionar las personas con las que estoy todos los días.

¿En algún momento te sentiste rechazado por tu entorno?

Si, tanto con mis amigos y con gente que vi una sola vez en mi vida. Al principio fue una tristeza horrible, salía a la calle y me gritaban de todo. También lo sentí en las redes sociales. Lo que más me duele fue el rechazo de la gente que quiero.

Tenés una vida muy activa en las redes sociales ¿Cómo te relacionas con gente que está en tu misma situación?

Me escriben mails tanto chicos como chicas trans y también familiares de esas personas. Soy de responderle e intentar darle consejos, decirles que no se rindan y peleen por lo que sienten. Yo lo hice, mucha gente lo hizo y lo siguen haciendo hoy en día. Busco que se sientan acompañados y que sepan que no son los únicos a los que les pasa.

¿Qué significaba tener que usar una pollera?

Era muy feo. No me identificaba para nada y sentía mucha vergüenza. Los días que podía usar el pantalón de gimnasia yo lo súper aprovechaba. Usar la pollera era como mentir más y encerrarme en un casillero donde no entraba, era horrible para mí lo sufrí mucho desde la primaria.

¿Cómo fue el último día que la usaste?

Fue feo como todos. Pero cuando empecé a usar el pantalón de gimnasia fue una liberación para mí. Todos me preguntaban por qué lo usaba y yo decía que me parecía más cómodo.

¿Cómo fue el momento que decidiste hablarlo con un docente?

Elegí a mi profesora de geografía, que también nos da clases de construcción ciudadana. En el medio de una clase ella escuchó un comentario sobre la adolescencia, entonces la paró y nos preguntó cómo nos sentíamos en esta etapa. Yo me acerqué, le dije que necesitaba hablar con ella y empecé a contarle, sabía que de parte de ella no iba a sentir rechazo porque veía mucha de las cosas que nos pasaban. Me senté frente a ella, me tapé la cara y me puse a llorar. Fue un momento fuerte porque era una de las primeras personas a las que se lo decía. Profe, yo no me siento una mujer, no soy una chica, me siento un chico y soy trans”, ahí me quebré y ella puso su mano en mi hombro y me trató de calmar, eso me alivió más.

¿Ya lo habías hablado con tu familia?

Si, hacía un mes de ese día. La primera persona con la que lo hablé de mi familia fue una de mis hermanas, ella lo venía venir hace rato y ya lo sabía pero quería que yo se lo diga. Cuando se lo dije a mi mamá, estábamos tomando un café en capital y empezamos a discutir porque no me gustaba mi cuerpo. Ella me dijo entonces “Lo que pasa es que vos querés ser algo que no sos”, eso me dolió muchísimo y ahí le dije todo lo que sentía. Ella lo aceptó, pero no del todo. Yo la entiendo porque una cosa es verlo desde afuera y otra cosa es vivirlo. Mis papás tardaron en asimilarlo pero hoy en día lo aceptan y me acompañan en todo.

¿Cómo viviste la elección de cosas como a que baño ir o con que grupo hacer deportes?

Todavía lo sigo pensando. Por ahora estoy haciendo deporte con las chicas, porque con los varones no tengo buena relación, tuve comentarios muy malos de parte de ellos. Es raro hacer la clase con las chicas porque no soy una de ellas, seguramente el año que viene o en algunos meses cambie de grupo. Todo eso empezó en la secundaria. Me decían de forma despectiva que era una lesbiana o cosas así. Cuando hice el cambio recibí apoyo en las redes sociales, y muchos querían hacerse amigos míos, después de haberme insultado, solo para tener un par de seguidores más o likes en sus fotos. Con respecto a cosas como el baño, no entro a ninguno porque siento que voy a poner incómodos al resto. La directora del colegio me dijo hace poco: “Vos estás respetando a los demás, pero ellos no a vos”.

Hoy fue mi primer día de clases, suena normal para otros pero el mío fue diferente. Hoy usé por primera vez el uniforme masculino el cual siento que marcará un antes y después tanto en mi vida como en la institución. En mi vida porque aumenta mi seguridad y me hace sentir más feliz, en la institución porque soy la primera persona trans y seguramente si el día de mañana otre alumne trans se inscribe allí todo estará más normalizado así que me alegra saber que puedo ayudar y cambiar un poco las cosas para bien. Si es que se lo están preguntando ¿te han hecho comentarios otres alumnes? Sí, por suerte la mayoría fueron positivos y no quiero marcar lo negativo de este día en un post tan importante para mí como lo es este. Mi felicidad es inmensa y tengo que agradecer de tener a mis padres ya que día a día me acompañan con absolutamente todo como lo hacen mis tres hermanos, también agradezco al personal de mi institución como preceptoras, profesores y directores por no dejar esto pasar, por ser abiertos de mente, comprensivos y sobre todo por acompañarme a mí, mi família y grupo de compañeros. Sólo quiero decir gracias por esto, soy realmente feliz. #DerechoaSer #Lgbt #Trans

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Pero tenés necesidades fisiológicas más allá de la comodidad del resto…

Si, una vez me pasó y pedí la llave del baño de profesores. Los directivos me dijeron que tenía que haber igualdad entre todos pero hoy en día sigo sin entrar a ninguno.

¿Y si tuvieras que hacer un balance de todo este cambio con el colegio?

Lo sufrí mucho. Para mi sigue siendo una lucha. Me sigo encontrando con estas personas en los pasillos y siguen teniendo comentarios pero trato de hacer oídos sordos. Las autoridades me dicen que cuando pase algo así me acerque y se los diga.

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Salort y Azorai: piezas fundamentales de la nueva escena del rock argentino

Dos piezas fundamentales de la nueva escena del rock argentino

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Foto: Luciana Demichelis

Debido a la lenta muerte del disco en formato físico, la ficha técnica, información fundamental acerca de las personas involucradas en el proyecto, está empezando a perder relevancia. Sin embargo, en algunas plataformas digitales, como Youtube o Bandcamp, ha logrado sobrevivir.

En el año 1988 al comprar Tester de violencia (1988) de Luis Alberto Spinetta, el oyente tenía la posibilidad, con solo abrir la caja del disco, de enterarse qué los músicos que habían participado de ese álbum junto al Flaco eran: Machi Rufino, en bajo; Mono Fontana, en teclado; Guillermo Arrom, en guitarra; y Jota Morelli en batería. Treinta años después, en  pleno auge de las escuchas digitales, esa información, aunque siga estando presente, para muchos pasa desapercibida. En Youtube, siempre y cuando la banda o el sello se hayan tomado el trabajo de subir esta data, se accede clickeando debajo de la publicación en la pestaña “Mostrar más”. Spotify, el servicio de música digital más escuchado en el mundo, todavía no lo implementó.

Gracias a esa función de Youtube, y más tarde confirmándolo en distintos shows, pudimos conocer a Francisco Azorai, tecladista, Guillermo Salort, baterista; dos de los sesionistas de la nueva escena del rock argentino que más proyectos comparten en la actualidad.

Ambos se conocieron en la banda de Gonzalo Aloras y a partir de ahí comenzaron a integrar más de un proyecto. El tecladista, de 21 años, formó su primera banda junto a sus compañeros del colegio Carlos Pellegrini. Salort, nacido hace 25 años en la ciudad santafesina de Rafaela, luego de tocar con algunas bandas de su provincia, decidió instalarse en Buenos Aires para profundizar su carrera.

El 2018 los encontró compartiendo cinco proyectos de artistas distintos pero con objetivos artísticos similares que apuestan a la canción: Emanuel Horvilleur, Candelaria Zamar, Chita, CA7RIEL y Conociendo Rusia. Con Candelaria Zamar, cantautora pop cordobesa, empezaron a tocar hace dos años, mientras que con Conociendo Rusia y Chita, dos de las revelaciones musicales del último tiempo, comenzaron a fines de 2017. Este año se incorporaron a la banda de Horvilleur, luego de dejar el proyecto con el músico y productor Juan Ingaramo. También desde 2018  acompañan a CA7RIEL, joven promesa del trap local. Son pocas las veces que esta cofradía de la música emergente local se disuelve: esto ocurre cuando Salort  toca junto a la banda de Marilina Bertoldi, una de las cantantes y compositoras más importantes de la nueva generación, y cuando Azorai lo hace en Banzai FC o Jean Jaurez, dos proyectos que el tecladista lleva adelante desde sus inicios.

¿Cuáles son los primeros recuerdos que tienen con la música?

Guille – Tengo el recuerdo de ir gateando a la habitación de mi hermano para ver la batería que se había comprado. Él, 14 años mayor que yo, fue la primera influencia que tuve. Otro es a los 11, cuando empecé a estudiar con un profesor y me compré mi primera batería, una Thunder de 700 pesos.

Fran – Mi viejo toca el saxo y tenía un proyecto de jazz con el que se presentaba todos los sábados en un restaurant de San Telmo. Yo debería tener 5 o 6  años y cada vez que iba quería tocar como mi viejo y como el pianista. Otro de los recuerdos que tengo de mi infancia es en la casa de mis abuelos en Olavarría. Ellos tenían un piano y yo cada vez que viajaba desde Buenos Aires lo primero que hacía cuando llegaba era ir a tocar.

¿Cómo fue su formación musical?

Guille – En Rafaela estudié un tiempo con un profesor. Ya más de adolescente, en vacaciones de invierno o los fines de semana viajaba a Córdoba, para estudiar con Gabriel Perdernera (Eruca Sativa),  o a Buenos Aires con Alejandro Castellani.  A lo largo de mi vida tuve muchos maestros: Sergio Verdinelli, Daniel Hoyos, Oscar Giunta, Pipi Piazolla, Tano Cavalletti, entre otros.  De todos aprendí muchas cosas, pero Gabi (Pedernera) fue quién me dio la confianza cuando me instalé en Buenos Aires. 

Fran –Mi formación musical empezó a los 5 años, cuando empecé a mostrar cierta afinidad con el piano, mis viejos me mandaron con una profesora que se llamaba Pepa Vivanco, con quién junto a otros niños y niñas me inicié grupalmente en la música. Era increíble porque parecía que estábamos jugando y sin darnos cuenta aprendíamos un montón de cosas. Después, a los 7, seguí con Violeta Hemsy, una profesora más enfocada al piano. Con ella estudié clásico y teoría.  Y luego de estudiar 10 años con Violeta empecé con Guillermo Romero, profesor con el cuál me enfoqué más a estudiar armonía e improvisación.

¿Cuáles fueron los primeros proyectos que integraron?

Guille – En Rafaela tenía una banda que se llamaba La Pieza, porque ensayábamos en mi pieza.  Abríamos el balcón para que la gente se junte a escuchar. Una vez metimos 70 personas en el patio de mi casa.

Fran – La primera banda que tuve fue Banzai FC. Hoy en día por suerte la sigo manteniendo. Es un proyecto que fusiona rock con jazz , hip hoy y funk que formé con mis compañeros de colegio. También laburé con una cantante llamada María Eva Albistur. Con ella teloneamos a músicos muy famosos como Stevie Wonder, Chayane o Enrique Iglesias.

Más allá de que actualmente estén tocando en la banda de Emmanuel Horvilleur también integran juntos varios proyectos de la nueva escena del rock nacional ¿Se sienten parte importante de todo lo que está pasando en  la nueva escena musical argentina?

Guille – El otro día, Louta se reía y me decía “boludo, tocan en miles de bandas ustedes dos”. Tenemos la suerte de vernos involucrados en un montón de cosas que nos gustan. La escena va creciendo de una manera increíble y nosotros indefectiblemente formamos parte de varias bandas.  Creo que a la hora de encarar una gira el formato que ofrecemos con Fran (teclados, batería) al artista o a la banda le resuelve un montón de cosas.

Fran – Al estar laburando con varios proyectos vamos generando reconocimiento entre nuestros colegas. Nosotros jodemos que formamos un gremio.

¿Hay algún proyecto en particular de los que han integrado que les haya llamado más la atención que los otros?

Fran – La verdad es que admiro a todos. Pero antes de tocar con Candelaria Zamar escuchaba su disco y no lo podía creer. Era fan antes de conocerla. Después por suerte tocamos juntos. Cuando nos presentamos en La Tangente, me acuerdo que ella tocó dos temas sola y me fui a verla desde el público y fue increíble.

Guille – Candelaria (Zamar) tiene eso, hace dos días fui a ver a Francisca y Los Exploradores y ella cantó un tema y la rompió. También me paso con Emanuel Horvilleur. Fue como un flash tocar con él.  Más que nada porque desde pendejo que lo escucho. Con los demás artistas estamos en la misma. Somos parte del mismo movimiento y nos acompañamos.

¿Qué música los influenció?

Guille- A mí me gusta la música en sí. Si está buena la escucho, sin importarme el género. Pero si tengo que elegir uno me quedo con el pop. Es el género que más me representa. La canción y el concepto pop es lo que más me cierra.

Fran- Empecé escuchando jazz de chico, por mi viejo. Chick Corea, Miles Davis, Bill Evans, y todo ese tipo de artistas. Después conocí a Stevie Wonder y Micheal Jackson. A eso nunca los dejo. Despúes me fui volviendo más popero.  Por supuesto, todo lo que hizo Charly García hasta los noventa y casi toda la obra de Luis Alberto Spinetta. 

Desde afuera parecería que están muy actualizados y están en plena búsqueda de nuevos sonidos y nueva música ¿Qué música están escuchando últimamente?

Guille – Puntualmente ahora estoy mucho radio Bitbox, sobre todo cuando voy en auto. Es muy difícil que escuché un disco entero aunque últimamente escuché bastante a Random Access Memories de Daft Punk, de afuera también escucho a Prince, Anderson Paak. Mucha música negra. De acá Bandalos Chinos, y por supuesto a Francisca y Los Exploradores, que para mí es la mejor banda de rock nacional en la actualidad.

Fran – El último disco que escuché completo es DAMN de Kendrick Lamar. Anderson Paak también me gusta mucho. De acá a Usted Señalemelo los escuché hace poco. Tienen una muy buena propuesta. Bandalos Chinos también me gusta.

 ¿Qué cambió en ustedes que los haya llamado Emmanuel Horvilleur para formar parte de su banda?

Guille – Fue un cambio bastante importante. Tocar en la banda con Emmanuel nos da un respaldo que capaz que antes no teníamos. A la misma vez nos da cierta tranquilidad para seguir manteniendo otros proyectos paralelos. Y también creo que él necesita de nosotros para seguir refrescándose. Esas fue una de las cosas que nos dijo cuando nos llamó.

Fran – Está muy bueno poder tocar con él porque constantemente aprendemos cosas nuevas. Es un número uno.

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ENTREVISTAS

Walas: “Nos gusta la etiqueta de banda de culto porque tenemos esas características”

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El reconocido líder de Massacre, en exclusivo con Stereo,  cuenta sobre la actualidad de una de las bandas más importantes de nuestro país que con su último álbum lanzado en 2015, Biblia Ovni, ha dejado a los críticos maravillados.

Luego de haber editado Recuerdos Del Futuro, su primer dvd grabado en Obras, el conjunto pionero en el género skate punk llega al Teatro Coliseo, el 15 de septiembre para presentar “Massacredélica, un show que, según ellos, promete “un viaje al surrealismo y la psicodelia”.

-Ya es el segundo año que llevan adelante un show bajo la estética de “Massacredélica”. ¿Se sienten cómodos en este nuevo escenario?

Todos los años hacemos un show extraordinario. Un Obras, un Gran Rex o un Luna Park. Este año decidimos hacerlo en el Teatro Coliseo. Cambia por completo la cualidad de un recital de Massacre. Generalmente en nuestros conciertos somos todos uno, como por ejemplo en La Trastienda, Groove, Vorterix o Niceto. Ahí no se producen límites entre el público y el artista. La gente se sube al escenario, se tira. En este caso es diferente. Se dividen los dos planos. Uno está mucho más expuesto, ya que el espectador es mucho más pasivo. A veces me siento entre el público, y escucho a Massacre tocar, es una sensación extraordinaria.

-¿Qué tal la calidad sonora del lugar?

Hay más compromiso con lo musical. Al ser un show de Psicodelia, no nos podemos refugiar detrás de la distorsión. Se utilizan menos efectos. Es muy importante el tema luces, pantalla, estrobo, humo, luces, lasers, todo. Haciendo énfasis en lo visual. El año pasado fuimos a ver Raconto, el show de Gustavo Santaolalla y nos enamoramos del Coliseo. Hablamos con la directora del Teatro, y concretamos la organización del concierto. A mi me encanta la estética europea del lugar, es parte del Consulado Italiano.

-La etiqueta de “Banda de Culto” les sigue siendo presente. ¿Están de acuerdo?

Massacre es una banda de características de banda de culto. Está alimentada por bandas que no son muy populares. Nos gusta esa etiqueta, aunque ya hemos tocado en lugares importantes y hemos salido en la tapa de la Rolling Stone, corriendonos un poco del área de banda de culto y adentrándonos un poco en lo popular. Pero si, ocupamos el lugar de bandas de culto junto a Fun People, Boom Boom Kid y Pez. Todas tenemos la misma característica: ser discípulos de Sumo.

-¿Confías en el recambio musical que se está dando?

A mi me fascina ver a pibes sub 20 subiendo a tocar a un escenario. Creo que hay un recambio necesario, una especie de nuevo underground. Lo curioso de esta nueva generación es que ya no se manejan por el boca en boca, sino por las redes. Pero básicamente es un poco de lo que pasaba antes. Richard Coleman una vez dijo que Internet agrandó el barrio. Antes era de tu cuadra, de tu zona o de tu ciudad. Ahora sos del mundo.

-¿Hay bandas sobrevaloradas gracias a las redes?

No. Claramente no, porque ante todo tiene que haber talento. Un grupo puede tener un buen Social Manager, pero si arriba del escenario no demuestra un estilo musical interesante, inclusive una estética, no creo que llegue muy lejos.

-¿Crees que hay muchos grupos talentosos en esta nueva generación?

Estoy seguro que la generación millenial tiene mucho más talento y preparación que la nuestra. En los 90’ todo era más intuitivo, quizá más punk.  Nosotros dependíamos si o si de un estudio de grabación. Ahora con los home studios es diferente. Hay una identidad musical y estética. Cuando un fenómeno sucede lo vivís, cuando pasan dos décadas lo analizas.

-¿Cuál es el show ideal de Massacre?

El show ideal para mí necesita ser un show que dure cerca de dos horas y que no disponga solo de lo musical, sino de la concatenación. Temas unidos, stand up, café concert. Conceptos abstractos. Nos gusta esta parte performática. Nos movemos en tres realidades: El en vivo, el estudio y el en vivo para espectadores estáticos, tal es el caso de “Massacredélica”.

-¿Cumpliste tu objetivo?

Sí. En lo personal sí. De chico mi objetivo era ser buen skater, tener una disquería Punk y una banda punk. Ambas cosas las logré y me alegro mucho de haberlas trascendido. Tocar en el Luna Park, estar en la tapa de la Rolling Stone. En relación a Massacre, creo que también. Jamás nos imaginábamos el éxito que llegamos a tener.

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PERSONAJES

Silvina Moreno se presenta en La Tangente

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Cantante, compositora y multi-instrumentista, desde sus primeros pasos en bandas tributo a Pink Floyd, Silvina Moreno no paró de crecer y nutrir su carrera en el mundo de la música. Se graduó con honores en la Berklee College of Music de Boston y exploró el under neoyorkino para luego convertirse en una de las revelaciones musicales argentinas de los últimos años, que cuenta ya con tres álbumes propios y es elegida hoy por grandes artistas como Natalia Lafourcade y Carlos Rivera como telonera de sus conciertos. Luego de una fecha agotada en abril, se presenta hoy y mañana a las 21 en La Tangente con su último álbum, Sofá.

Cada show contará con músicos invitados, entre ellos Lula Bertoldi, Nahuel Pennisi y Leonardo Linares. “Siempre me gusta invitar a otros artistas, por eso los convoqué. Vamos a tocar un tema mío y uno de cada uno de ellos. También va a haber teloneros, Dolores Cobach y Tomás Amante, dos cantautores muy talentosos, que están creciendo mucho”, dice Silvina, y asegura que va a ser un recital muy divertido. Además, la cantautora eligió, a través de las redes sociales, a algunos de sus seguidores para cantar con ella en vivo la canción Faro, uno de los temas más populares de su disco debut, Mañana.

Sofá es el tercer álbum de la artista y el primero que editó con Sony Music. Fue lanzado en 2017 y contó con la producción de Eduardo Cabra -Visitante, ex Calle 13-, cuya colaboración fue propuesta a Silvina por parte de la discográfica: “Aprendí mucho de esa experiencia, es lo más honesto, maduro y cercano a mí que logré hasta ahora. Nunca había hecho tantas canciones para un disco, en este caso compuse más de 80 ideas, de las cuales fueron elegidas 12. Fue un proceso distinto, en el que hubo que hilar muy fino”. Con él obtuvo, además, una nominación –la segunda en su carrera- a los Premios Gardel de este año, en la categoría “Mejor álbum artista femenina pop”.

Silvina es, sin duda, parte de una nueva generación de cantautoras argentinas pero, a diferencia de muchas de sus colegas, que se manifiestan explícitamente en sus shows o a través de redes sociales frente a temas como el feminismo, el machismo en la industria musical o la despenalización del aborto, ella es más reservada: “Tengo mi propia opinión, pero hoy soy más tímida porque son temas muy sensibles y me sale ser así naturalmente. Además, porque siento que lo que más me hace sentir empoderada es mi trabajo. Mi música es lo que me permite inspirar e integrar una nueva generación de mujeres artistas en Argentina”.

Hoy se encuentra componiendo, viviendo experiencias que le traerán nuevas canciones y un nuevo álbum para 2019: “Tengo muchas ganas de co-componer, la idea es tener más colaboraciones en el próximo disco, no sólo de Argentina sino también de México y Colombia. Hay un deseo de encontrar también un sonido más minimalista de lo que vengo haciendo sin perder mi esencia”.

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