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PERSONAJES

Historias porteñas: el portero de Niceto Club

La noche hecha persona.

Foto: Edgardo Kevorkian

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Desde hace quince años, Claudio Gulliver es el encargado de recibir al público que semana a semana ingresa con sus tickets a presenciar las fiestas y los shows que ofrece el icónico lugar de Niceto Vega al 5507. Grandes artistas han pasado por sus tablas.

“Me parece que es un poco careta hablar de uno mismo aunque me reconforta, así que no debe de serlo”, desliza Claudio Gulliver, portero de Niceto Club, en un bar a pocas cuadras de su trabajo, mientras apoya un cocktail con poco hielo y vestigios de hibiscus, una rosa proveniente de Jamaica.

Desde su inauguración en 1998, este espacio de la noche porteña se ha caracterizado por reunir a públicos heterogéneos en sus diversos espectáculos, que van desde recitales, shows de stand up, discotecas y fiestas. “Nos falta hacer una exhibición de caniches y estamos listos”, agrega Gulliver, que nació sobre el final de la década del cincuenta a pocas cuadras del Obelisco.

“Una vez hicimos Marionetas del Pene, era un show de stand up con tipos que tenían el miembro de medio metro, y hacían nudos y formas. Era un formato que venía de Australia”, recuerda Gulliver. Viniendo desde otra persona uno dudaría en catalogar estas historias como verídicas, pero el anfitrión de Niceto se expresa con una naturalidad que no parecería estar guionada.

Gulliver fue uno de los primeros artistas plásticos en exponer sus obras en el Parakultural, la usina artística fundada en los primeros años posteriores de la última dictadura cívico militar. También trabajó en Cemento, el semillero del rock de los noventa, y ahora, desde hace 15 años es la primera persona encargada de recibir al variable público de Niceto, aunque reconoce que cronológicamente el trabajo de noche se cuenta de otra manera.

“Tengo un trato con el dueño, puedo escuchar el recital pero si lo miro me descuenta”, bromea. Gulliver que debe permanecer en la puerta hasta que hayan ingresado todos los espectadores, aunque muchas veces si el artista de turno le interesa, entra y escucha algunas canciones o saca fotos.

Imagino que a lo largo de esta década y media has visto infinidad de personas que entran y salen de Niceto, ¿Cuál fue el público que más te llamó la atención?

Tendría que anotarlo, porque debo tener más de 2 mil recitales. Lo que si te puedo decir es que he desarrollado teorías totalmente absurdas. En vez de hacer una review del recital por la banda, suelo hacer un review por el público. Por ejemplo hoy que toca Lisandro Aristimuño, en vez de decir “Aristimuño tocó muy bien”, cuando termine el show voy a decir: “vino muy educada, algunos tenían ropa de autor, otros ropa poética y no se desmayó nadie”.

Dijiste que calculas que has estado más o menos en 2 mil recitales ¿Qué bandas has visto y cuáles te han llamado la atención?

Me gusta mucho el último disco de Morbo y Mambo, los he visto tocar flotando a 20 centímetros del suelo, tienen una energía increíble. También tengo un cariño especial por Lo´ Pibitos. La otra vez en un show de ellos terminé arriba del escenario. Me gustan mucho todos los grupos que se formaron alrededor de los integrantes de Onda Vaga, Los Espíritus, Shaman, El Mató a un Policía Motorizado. Pero una de las pocas veces que lloré fue con los solos de Ariel Minimal en Pez.

A pocos metros de su trabajo, Gulliver recibe saludos de todo el que pasa, es una especie de superhéroe de la calle Niceto. A los 60 años no ha perdido la curiosidad musical y habla con la misma efusividad para referirse a la música de King Crimson como a la de Los Campos Magnéticos, la banda argentina que reinterpreta las canciones de The Magnetic Fields.

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La persona bajo la pollera, la historia de Aaron

La historia de un chico trans que plantó un paradigma en el sistema educativo

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fotos: Jordy Cannella

El 13 de marzo pasado, Aaron llegó a su casa después de su primer día de colegio del 2017. Rápidamente tuvo la necesidad de expresarse en sus redes sociales, donde muchas personas en su misma situación lo siguen, y contar que ese lunes no solo fue el primero como estudiante de cuarto año, sino que también fue su primer día con uniforme de varón. Con el apoyo de su familia y luego de tratarse con el Dr. Adrián Helien, impulsor de la ley de identidad de género, Aaron hizo un pedido urgente autoridades del colegio para dejar de usar una pollera. Así él supo hacer entender lo dañino que puede ser utilizar un uniforme reglamentario para una persona transexual.

Ya desde los cuatro años sentías que no encajabas en lo que eras ¿Cómo fue emprender el cambio?

Cuando empecé el jardín veía como se marcaba la diferencia de “por un lado las chicas y por otro los chicos”. A principios del año pasado ya no aguantaba más, sentía que estaba viviendo una mentira y era agotador para mí tener que presentarme con un nombre y un género que no me identificaban. Cuando me corté el pelo fue como “quiere tener la apariencia física de un chico”, y también empecé a comprar ropa masculina. Para el nombre, busqué en internet nombres de hombre y me hice una lista de los que más me gustaban. Me paré frente al espejo, me los empecé a repetir para ver cual me identificaba más y me quedé con Aaron.

¿Cuál fue la primera persona con la que hablaste?

Fue una amiga que conocí por internet. Se lo dije a ella porque al estar tan lejos, si yo veía su rechazo sabía cómo podrían llegar a reaccionar las personas con las que estoy todos los días.

¿En algún momento te sentiste rechazado por tu entorno?

Si, tanto con mis amigos y con gente que vi una sola vez en mi vida. Al principio fue una tristeza horrible, salía a la calle y me gritaban de todo. También lo sentí en las redes sociales. Lo que más me duele fue el rechazo de la gente que quiero.

Tenés una vida muy activa en las redes sociales ¿Cómo te relacionas con gente que está en tu misma situación?

Me escriben mails tanto chicos como chicas trans y también familiares de esas personas. Soy de responderle e intentar darle consejos, decirles que no se rindan y peleen por lo que sienten. Yo lo hice, mucha gente lo hizo y lo siguen haciendo hoy en día. Busco que se sientan acompañados y que sepan que no son los únicos a los que les pasa.

¿Qué significaba tener que usar una pollera?

Era muy feo. No me identificaba para nada y sentía mucha vergüenza. Los días que podía usar el pantalón de gimnasia yo lo súper aprovechaba. Usar la pollera era como mentir más y encerrarme en un casillero donde no entraba, era horrible para mí lo sufrí mucho desde la primaria.

¿Cómo fue el último día que la usaste?

Fue feo como todos. Pero cuando empecé a usar el pantalón de gimnasia fue una liberación para mí. Todos me preguntaban por qué lo usaba y yo decía que me parecía más cómodo.

¿Cómo fue el momento que decidiste hablarlo con un docente?

Elegí a mi profesora de geografía, que también nos da clases de construcción ciudadana. En el medio de una clase ella escuchó un comentario sobre la adolescencia, entonces la paró y nos preguntó cómo nos sentíamos en esta etapa. Yo me acerqué, le dije que necesitaba hablar con ella y empecé a contarle, sabía que de parte de ella no iba a sentir rechazo porque veía mucha de las cosas que nos pasaban. Me senté frente a ella, me tapé la cara y me puse a llorar. Fue un momento fuerte porque era una de las primeras personas a las que se lo decía. Profe, yo no me siento una mujer, no soy una chica, me siento un chico y soy trans”, ahí me quebré y ella puso su mano en mi hombro y me trató de calmar, eso me alivió más.

¿Ya lo habías hablado con tu familia?

Si, hacía un mes de ese día. La primera persona con la que lo hablé de mi familia fue una de mis hermanas, ella lo venía venir hace rato y ya lo sabía pero quería que yo se lo diga. Cuando se lo dije a mi mamá, estábamos tomando un café en capital y empezamos a discutir porque no me gustaba mi cuerpo. Ella me dijo entonces “Lo que pasa es que vos querés ser algo que no sos”, eso me dolió muchísimo y ahí le dije todo lo que sentía. Ella lo aceptó, pero no del todo. Yo la entiendo porque una cosa es verlo desde afuera y otra cosa es vivirlo. Mis papás tardaron en asimilarlo pero hoy en día lo aceptan y me acompañan en todo.

¿Cómo viviste la elección de cosas como a que baño ir o con que grupo hacer deportes?

Todavía lo sigo pensando. Por ahora estoy haciendo deporte con las chicas, porque con los varones no tengo buena relación, tuve comentarios muy malos de parte de ellos. Es raro hacer la clase con las chicas porque no soy una de ellas, seguramente el año que viene o en algunos meses cambie de grupo. Todo eso empezó en la secundaria. Me decían de forma despectiva que era una lesbiana o cosas así. Cuando hice el cambio recibí apoyo en las redes sociales, y muchos querían hacerse amigos míos, después de haberme insultado, solo para tener un par de seguidores más o likes en sus fotos. Con respecto a cosas como el baño, no entro a ninguno porque siento que voy a poner incómodos al resto. La directora del colegio me dijo hace poco: “Vos estás respetando a los demás, pero ellos no a vos”.

Hoy fue mi primer día de clases, suena normal para otros pero el mío fue diferente. Hoy usé por primera vez el uniforme masculino el cual siento que marcará un antes y después tanto en mi vida como en la institución. En mi vida porque aumenta mi seguridad y me hace sentir más feliz, en la institución porque soy la primera persona trans y seguramente si el día de mañana otre alumne trans se inscribe allí todo estará más normalizado así que me alegra saber que puedo ayudar y cambiar un poco las cosas para bien. Si es que se lo están preguntando ¿te han hecho comentarios otres alumnes? Sí, por suerte la mayoría fueron positivos y no quiero marcar lo negativo de este día en un post tan importante para mí como lo es este. Mi felicidad es inmensa y tengo que agradecer de tener a mis padres ya que día a día me acompañan con absolutamente todo como lo hacen mis tres hermanos, también agradezco al personal de mi institución como preceptoras, profesores y directores por no dejar esto pasar, por ser abiertos de mente, comprensivos y sobre todo por acompañarme a mí, mi família y grupo de compañeros. Sólo quiero decir gracias por esto, soy realmente feliz. #DerechoaSer #Lgbt #Trans

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Pero tenés necesidades fisiológicas más allá de la comodidad del resto…

Si, una vez me pasó y pedí la llave del baño de profesores. Los directivos me dijeron que tenía que haber igualdad entre todos pero hoy en día sigo sin entrar a ninguno.

¿Y si tuvieras que hacer un balance de todo este cambio con el colegio?

Lo sufrí mucho. Para mi sigue siendo una lucha. Me sigo encontrando con estas personas en los pasillos y siguen teniendo comentarios pero trato de hacer oídos sordos. Las autoridades me dicen que cuando pase algo así me acerque y se los diga.

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