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ENTREVISTAS

Bambi Moreno Charpentier y el Encuentro consigo mismo

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La ley de gravedad establece que todo lo que sube tiene que bajar,  y esa es una metáfora perfecta para la historia Tan Bionica. Desde su explosión mediática en 2010 la banda publicó tres discos de estudio, dos re-ediciones y un álbum grabado con orquesta en La Usina del Arte. El crecimiento desmedido del grupo chocó con la realidad en 2016 cuando luego de los sucesivos escándalos de Chano Moreno Charpentier decidieron parar la pelota y comunicar un impasse. Para algunos esto fue un shock, la banda había tocado ante más de setenta mil personas apenas dos meses atrás, pero para otros era un secreto a voces.

Si bien el cantante fue el primero en lanzar una canción solista, su hermano Bambi acaba de estrenar El Encuentro, su primer disco. El menor de los Moreno Charpentier afirma no ser solista porque está “rodeado de un montón de personas” en esta nueva etapa de su carrera. Con un perfil menos mediático, Bambi logró ganar un lugar de prestigio en la música, siendo jurado y productor de bandas en concursos como La Bienal. 

El Encuentro se da a través de diez canciones que forman parte de “una paleta de colores”, según el cantante. Con sonidos pop y letras de su tintero, el disco  de Bambi tendrá su presentación en La Trastienda el próximo 19 de agosto en un show que marcará una nueva historia en su carrera.

¿Cuál fue el primer encuentro en esta nueva etapa?

En realidad, el proceso fue al revés. Por primera vez,después de mucho tiempo empecé a tener canciones que no sabía a dónde iban a ir a parar, después de quince años de estar en un proyecto y trabajar mucho con mi hermano, éramos una dupla compositiva, además de laburar con Seby y Diega (guitarra y batería de Tan Bionica). Cuando decidimos parar con la banda empecé a tener canciones y me di cuenta de que lo que había hecho era recluirme en un viaje de investigación, un encuentro conmigo mismo. El título va por esa idea, primero encontrarme conmigo, pero también a lo largo del disco es un encuentro con el que no me conoce, un acceso para que una persona conozca otra faceta más allá del personaje dentro de la banda. Cuando te metés en ese viaje de investigación, no siempre te encontrás con cosas buenas, hay de todo. Ahí empezaron a aparecer cosas que, ahora, a un año de componer la mayoría de las canciones, empiezo a entender de qué estaba hablando. Con el impulso de hacer escribís una canción y no estás pensando tanto sobre qué vas a escribir. Hay muchas cosas que me doy cuenta de que son tan personales que no sé si podrían haber estado en un disco de Tan Biónica. Por los textos o por las formas me doy cuenta que son cosas muy mías, no hubieran tenido lugar. Con la banda teníamos una dinámica donde nos parecía que la mayoría de las letras fueran factoría de Chano porque es interesante que en un proyecto así la música sea auténtica y que el que canta se haga cargo, pueda encarnar las canciones y no le sean ajenas. Capaz estás en un momento distinto de la vida, yo ahora tengo un hijo chiquito, y otro quizás está viviendo una etapa más adolescente. 

Foto: Jana

¿Cómo te cambió la vida la llegada de Félix y ser padre?

En el momento que decidimos parar con la banda mi hijo tenía tres meses. A diferencia de lo que me habían dicho o lo que uno puede llegar a pensar cuando es padre sobre tener que madurar o ser más responsable, a mí se me dio al revés. Félix me dio vuelta el mundo pero en el sentido de conectarme con mi niñez, con la creatividad, los impulsos, la espontaneidad, totalmente lo contrario de lo que podía llegar a pensar. El miedo que tenía era que, por primera vez en mucho tiempo, no sabía que iba a hacer. Me acuerdo de que salí de la clínica con el bebé chiquito en brazos y era una joya… ¡No sabía ni dónde ponerlo! De ahí me fui a un encuentro con fans en el estudio de la banda, estaba lleno de miedo e incertidumbre. Cuando decidimos la separación, me concentré en la música, no sabía que iba a hacer, si un disco, otra banda, volver a tocar con Tan Biónica, entonces me metí a hacer canciones. Obviamente, después de cinco o seis años donde casi no estaba en mi casa lo disfruté mucho. Los primeros meses de un niño son alucinantes, no estaba en mis planes, pero me vino bien sin querer. 

Desde la explosión mediática de Obsesionario (2010) hasta Hola Mundo (2015) la banda tuvo un crecimiento imparable ¿Llegaste a adaptarte a los cambios?

No lo manejas. Hacés lo que podés. Yo reseteaba en mi casa. Ya no estoy solo, la canción que cierra el disco, habla un poco de esa idea. Las últimas frases son “llegar a mi casa y volver a empezar“. La gira es un mundo de fantasía, subís a un avión, ves distintos paisajes, te rodeás de gente que te dice que sos genial, intercambiás mucha energía con el público y de pronto estás solo en una habitación de un hotel. Es algo medio vertiginoso. Entonces, llegaba a mi hogar y sentía que volvía a tomar contacto con la realidad. Siempre fue así, me ha pasado de terminar de tocar en el Luna Park y al otro día estar lavando los platos. Aprendí así a pilotear las cosas, y no digo que lo haya logrado porque uno no está preparado para que te pase eso. Nosotros en 2012 hicimos un concierto donde convocamos a la gente a un show gratuito y fueron ochenta o cien mil personas, ya ni se cuántos. Nunca estás preparado para sentir ese nivel de energía y cariño, nadie lo está. Te va sucediendo y te vas ajustando, te vas acostumbrando. Ni siquiera me atreví a pensarlo.

¿Cómo viviste este año de parate?  ¿Lavaste los platos todos los días?

¡No! No me quedaría en casa porque no me soportarían… ¡Me echaron al primer día! Me puse a hacer un disco porque sino no sé qué hubiera hecho. El viernes pasado tuvimos una firma de autógrafos en la que tuve, por primera vez en mucho tiempo, tuve contacto cercano de mirar al público a los ojos, abrazarlos y ver qué canciones les gustaban, qué pasaba. Me di cuenta que extrañaba mucho eso y que lo necesitaba de algún modo. El contacto con la gente fue diferente a lo que venía acostumbrado, pero nunca le tuve miedo a nada que tenga que ver con la música. No es que no lo busqué, pero no soñaba hacer un Luna Park e hice como trece, eso es una consecuencia de cosas que uno va haciendo. Con El Encuentro me pasa lo mismo, no era una meta a cumplir. De pronto, cierro los ojos y dejo que la música me vaya llevando, si tenés algo para decir lo tenés que sacar rápido de tu habitación porque sino pierde espontaneidad. Cuando empezamos a tener gente que le interesaba nuestra música, hace más de diez años había ya veinte pibes que nos seguían, en lo personal se convirtieron en parte de mi familia. Estaba todo el día en contacto con ellos a través de las redes sociales, de los conciertos, o por ejemplo, cuando van a una radio para saludarte. De pronto, eso se apagó.

¿Qué hiciste para mantener esa llama?

Ni lo pensé, fui rápido a poner la jeta porque me parecía que había un cariño y un compromiso de tanto tiempo que aunque no tuviera nada para decir tenía que ir y pararme ahí a recibir la puteada, el ‘Che vuelvan’ o ‘¿Qué pasó?’. Ni siquiera me interesaba generar algo, sino que lo hice para decir que los quería mucho y ellos a mí también, aunque en este momento duela, como te podría pasar con una relación de pareja. Fue una temporada más introspectiva porque me metí a componer, me encerré. Ahí aparece el concepto del ‘encuentro’, porque me fui a buscar incluso más atrás del laburo con Tan Biónica, los últimos quince años estuvimos haciendo música juntos, pero yo empecé con la música a los nueve años cuando pedí una guitarra y arranqué a hacer canciones, entonces entre los nueve y los dieciocho construí un arte. Quería ver que había en mí más allá de lo que haya hecho con la banda. Fue buscar mi esencia. Me metí en una búsqueda que le dio el nombre al disco porque el encuentro es ese espejo de cuando te mirás y tratás de aceptarte, con virtudes y defectos. Para encontrarme con los demás, primero tenía que encontrarme conmigo mismo.

¿Cómo fuiste armando la banda que te acompaña en esta nueva etapa?

Tenía canciones, con el tiempo me dí cuenta  de que tenía un disco y le fui dando un sentido. Me di cuenta de que era lo mejor tener diez temas para tener toda una paleta de sonidos, un repertorio, porque no quería echar mano en lo más reciente de Tan Biónica en el sentido artístico. Estoy muy feliz con todo lo que logré con la banda pero no voy a basar todo en ese universo. No quería salir a tocar con solo dos canciones propias. Quiero ser un artista nuevo que tiene algunas medallas colgadas por haber hecho otra cosa, pero me tenía que pensar de cero. Cuando estábamos grabando la primera batería con Nico Taranto, fue él quien me preguntó cómo íbamos a tocarlo en vivo y yo ni lo había pensado. Después, entendí que si sacaba un disco, tenía que salir de gira, siempre me pareció que las canciones tienen el concepto final en el concierto en vivo. Nunca me interesó buscar “la selección” de músicos; tiene que ver algo más con lo espiritual y personal. La música se interpreta con el corazón, más allá de tus virtudes.

Osea que es más juntarte a tocar con amigos y disfrutar que un trabajo…

No tenía necesidad de pensarme de otra forma que no sea componiendo. Los artistas tenemos ese lugar donde podemos poner lo que no diríamos en ningún otro lado, me di cuenta de que hacer música era un escape. Necesitaba estar ahí, poder drenarme y meter todo lo que me estaba pasando o lo que me pasó en el pasado, hay canciones que hablan de otra temática, no responden a la temporada de la separación de Tan Biónica, sino que hablan mucho más de mí y mi universo. Lo vi como algo orgánico, ni sabía que nombre iba a tener el proyecto, me pareció más interesante rodearme de gente y preguntarle cómo me veían que pensar yo todo. Es completamente distinta la forma de trabajo porque no estoy en una banda, pese a que en este proyecto trabaja mucha gente.

Pero no deja de ser tu álbum solista…

Nunca le llamo solista porque es raro, no estoy solo, hay un montón de personas que colaboraron en el disco, grabaron muchos músicos. Elijo decir que es el primer disco que hago con mi nombre. Me parecía que tenía que ser una búsqueda, no sacar un disco que se llame “Soy yo” como la mayoría de los solistas. De hecho lleva mi nombre como un atajo para la gente que dice ‘Bambi de Tan Biónica’, pero no tengo ese nivel de narcisismo. Yo no quería hacer otra banda, como lo nuestro no fue punto final, sino que dijimos paremos un cacho’. Tan Biónica es mi banda para toda la vida. Creo que este camino es algo que se bifurcó, no viene a reemplazar nada porque se terminó dando. No tenía en mis planes armar esto, no lo había pensado y no tiene que ver con una ambición personal. Esta nueva etapa surge de ese aire que dejó el dejar de tocar con la banda, yo no sé hacer otra cosa que canciones. Cuando tuve cinco o seis, me senté en la compañía discográfica y les dije ‘Miren, tengo esto’ y les gustó.

¿Sentís que sos más sincero en esta etapa?

En la obra soy implacable. No soy perfeccionista, no me interesa que sea perfecto, sino auténtico, real, lo mejor que pueda hacer. Quiero terminar una canción y decir ‘es lo mejor que pude hacer, acá dejé mi vida’. Después, me importa que conecte con alguien, no lo mido en términos de mercado, llegará lo lejos que tenga que llegar. En noviembre, saqué Color y es lo más antiverano que existe en el mundo, eso te da la pauta de cómo laburo. Quiero que la gente escuche y diga “Ah, este tipo yo quién es a través de su música”  y no una canción que enganche con lo que pasaba en la playa. Mi viaje va por otro lado. Tampoco soy un hippie, me dedico a la música y vivo de esto; obvio que me interesa que me vaya muy bien. Pero ya no depende de mí.

18 de abril es el título de una de las canciones y es la fecha anterior al anuncio de la separación ¿Cómo viviste esa semana?

La canción de hecho no tiene nada que ver con lo que pasó. Me levanté en la madrugada de ese día a pasear a mi perro. Ese día registré todas las escenas de mi barrio y cuando volví me fui a un campo donde voy a grabar y producir canciones, pero no había luz, entonces agarré la guitarra e hice 18 de abril. Después, resultó que, al día siguiente, nosotros comunicamos algo que veníamos conversando hace muchos meses.

¿Es verdad lo que tuiteó Chano sobre que él no sabía sobre la separación?

Si sabía; él sabía. Tuvimos muchas reuniones con mucha gente, somos cuatro músicos, pero es una empresa muy grande la que trabaja alrededor de la banda. La versión reducida es esa del conflicto, pero es mucho más complejo. Soy uno de los cuatro y no puedo decir ‘pasó esto o pasó lo otro’ porque responde a una intimidad. Lo que hicimos fue tratar de abrir el corazón a la gente que le gusta nuestra música y decirles no le encontramos la vuelta y, por ahora, lo dejamos acá, donde lo podamos cuidar’. La palabra no la inventamos nosotros. Unos días antes me llega una nota de un periodista que decía que estaba haciendo cada uno de la banda, y decía cosas como que Diega laburaba en un musical de Shrek. La palabra que usaba el tipo era “impasse” y nos miramos entre nosotros y nos preguntamos ‘¿estamos en un impasse?’. La definición es ‘conflicto al que no se encuentra solución’, y era más o menos lo que sentíamos. Fue un acuerdo sobre algo que veníamos charlando hace mucho tiempo. No sé qué habrá dicho Chano, pero ni me interesa discutir sobre el hecho porque es una decisión grupal, como tampoco te diría que Tan Biónica vuelve mañana porque después me encuentro a alguno de los chicos y me dice ‘yo no vuelvo ni en pedo’ (se ríe). Soy respetuoso de mis compañeros, pero también del público; yo también fui seguidor de muchas bandas cuando era adolescente. En primer lugar, traté de pensar como me tomaría yo que una banda que quiero mucho decida parar un tiempo. También, después de quince años de hacer música, hoy te puedo decir ‘mirá las cosas que están haciendo todos’. Chano al toque sacó una canción que fue un exitazo, evidentemente estaba necesitando eso él porque sino, no lo haría, yo pude sacar un disco y los chicos ya les contarán lo que están armando. En algún punto, evidentemente, se abre un espacio para que pasen otras cosas.

¿Está todo bien entre todos entonces? ¿Sigue existiendo el grupo de WhatsApp?

‘Bambi ha dejado el grupo’ ¡No! (se rie). La relación es distinta, yo puedo hablar de cómo lo vivo en lo personal. Me siento hermanado con todos más allá del lazo sanguíneo que tengo con Chano. Nosotros compartimos una vida juntos. Yo creo mucho en la reconfiguración; antes nos unía una agenda en común, nos veíamos todos los días. Había cierta inercia de laburo. Nuestra biografía reza que somos un grupo de amigos, que es cierto porque no nos elegimos por nuestro virtuosismo o por venir de otra banda. Somos amigos antes de tener cualquier banda. Esa relación se enrareció porque ya no sabés si sos amigo o sos socio y tenés un montón de errores. Con mi hermano antes cada uno tenía su grupo de amigos, entonces ahora es reconfigurar eso y volver a otro tiempo donde te conectás desde otros lugares.

Otras épocas: Bambi y Chano durante la presentación de Hola Mundo en el Luna Park | foto: Rafa Ruiz

¿Y tu relación con Chano como hermano está bien?

Sí, ser hermanos es un lazo para siempre, yo que sé. Yo no tengo como juzgarlo, es una relación de corazón que no se corta por más que te podés carajear, pelear, amigar, abrazar, putear. Me he puteado mil veces y la banda siguió tocando. Nosotros nos juntamos el domingo a comer en la casa de mi vieja y no tenemos que hablar de Tan Biónica. Igual, con el resto de los chicos me pasa lo mismo, no es que porque no comparta sangre no signifique nada. Ayer estuve con Seby y me interesa preguntarle qué está haciendo, más desde la amistad y de compartir una cerveza que por ser compañeros de banda. Es un tiempo distinto.

¿Y si en unos años estás en un lugar cómodo con tu nueva etapa y te dicen de volver? ¿Lo hacés?

Es una pregunta muy rara porque siempre estoy tratando de pisar el presente. Hoy me entusiasma esto. No creo que sea un proyecto que no pueda coexistir con Tan Biónica. No pensé en hacer un disco, menos en un tercero.

¿Cómo estás armando la presentación de El Encuentro?

No lo pensé como la presentación del disco; para mí tiene que tener cierto tiempo de maduración. Anunciamos el encuentro con el público antes de anunciar el nombre del disco. No tenía idea de con quiénes me iba a encontrar, yo no doy por sentado que los seguidores de la banda sean parte de mi público. No quería hacerme del imaginario de Tan Biónica, todo lo contrario, el que venga de antes y se interese será bienvenido. Me dio ternura que hubo gente que, habiendo escuchado una sola canción , ya había comprado la entrada, no hay acto de más amor que ese porque después sacaba un disco experimental y se pegaban un embole, que no pasó (se ríe). Pensé en hacer un show chico para romper el hielo y probar la banda.

Foto: Jana

¿Por qué La Trastienda?

Elegimos La Trastienda porque es un lugar al que le tengo mucho cariño y es ideal para hacer la experiencia histórica de mi primer recital con esta forma. Vamos a hacer unos trucos para transformar el lugar, si lo conoces te vas a sorprender un poco desde lo audiovisual y algunas otras cosas para integrar al público con la banda. Va a haber muchas sorpresas, después seguramente salgamos a girar por varios lugares.

Ya estás planeando a futuro…

No me lo quiero tomar con la voracidad de los últimos seis años donde todo iba tan rápido que no podía procesar todo lo que vivíamos. Fue hermoso y lo volvería a hacer cien veces, pero este es otro tiempo, otro viaje y otra historia. No me interesa replicar nada de lo que hayamos hecho, la química del grupo es única, no pretendo en este viaje traer el imaginario de Tan Biónica, sino asociar aquellos conceptos que me representan más y entender que ese personaje está ahí, cuando haya que reconectar estaré. Igual creo que tiene que ser de otro modo porque no creo en los regresos en el sentido de volver al mismo lugar, creo en reanudar. No quiero volver al mismo punto y que no haya cambiado nada. 

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CLUBZ: “El reggaeton y el trap pusieron de moda al español en Estados Unidos”

Bad Trumpy.

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El Lollapalooza Argentina se prepara para su quinta y más importante edición. En tres días, más de cien bandas tocarán en el festival y muchas de ellas debutarán en el país, entre ellas la mexicana Clubz. El dúo compuesto por Orlando Fernández y Coco Santos presentará su segundo disco, en el cual están trabajando desde 2014 y saldrá en pocos días, el primer día del festival.

El grupo es la fiel muestra de que el movimiento del indie se da de manera simultánea en toda Latinoamérica, sus sonidos pop no difieren mucho de los que inundan los antros porteños todos los fines de semana. Sin embargo, la propuesta de Clubz logra innovar con retoques de la cultura mexicana combinadas con influencias como la de Daniel Melero o Gustavo Cerati. Quizás del líder de Soda Stereo absorbieron su parte más detallista y obsesiva sobre el trabajo: “Hay cosas que no nos gustaron y lo volvimos a rehacer. Lo grabamos en diferentes partes: Ciudad de México, Monterrey, Los Ángeles“, comentan sobre el disco y agregan que “es una mezcla de cosas que hicimos en el transcurso de estos cuatro años“.

Popscuro y Afrika (adelantos de su nuevo disco) representan un cambio de sonido en la banda desde el último lanzamiento ¿Cómo encararon esa transformación?

Nosotros nos cansamos muy rápido de todo lo que hacemos. Nos emocionamos con un género o un instrumento y una vez que ya lo publicamos ya estamos en mentalidad de encontrar qué es lo siguiente que nos va a sorprender y a emocionar a hacer algo nuevo. Texturas venia con una base de guitarras, jugar con cajas de ritmo, ritmos muy motóricos, de cuerdas sencillas, con melodías agradables pero con muy poca letra. Teníamos influencias mezcladas con bandas de la movida, por ejemplo Los Encargadosde Argentina. Ahora con Áfrika, Popscuro y todo lo que viene en el nuevo álbum empezamos a componer a base de sintetizadores, en vez de a base de guitarras.

Son muchas las bandas argentinas que consideran tocar en México como una consagración para su carrera ¿A las bandas mexicanas les pasa lo mismo con Argentina?

Es increíble, la verdad es que nunca imaginamos que íbamos a tener la oportunidad de salir de México porque a la banda la hicimos muy inocentemente. Viajar es una experiencia que te enaltece el conocimiento además de ser muy divertido y que es lo que nos gusta hacer. Hay un aprecio importante del mexicano hacia las bandas argentinas. Creo que esto empezó desde los ochenta con Soda Stereo. Sobre todo hay una fuerte influencia del rock and roll y siempre buscan estar innovando, son muy creativos. Siempre están tratando de ver qué es lo que sigue, tanto del lado del rock y ahora últimamente también con el pop. Hace poco estuvimos con los chicos de Indios en la ciudad de México, coincidimos también con ellos en un festival en Guadalajara.

Como banda nunca tocaron en Argentina ¿Qué esperan del público de Buenos Aires?

Es como una ciudad europea en latinoamérica. Hace diez años fui de intercambio y estuve siete meses. Tengo conocimiento de Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario, Córdoba, Bariloche. Ahora que iremos en marzo me emociona volver como músico. Eso es muy loco porque la verdad nunca lo hubiera pensado. Cuando estuve en 2007 tuve mucha suerte porque me tocó la visita de muchas bandas que a mi me gustaban. Por ejemplo recuerdo de ir a ver The Rapture, Phoenix en la Trastienda, Arctic Monkeys en el Luna Park y también el reencuentro de Soda Stereo en el Monumental, fue muy loco. Conocí también la música de Emmanuel Horvilleur y me gustó mucho lo que hace; fue el año en el que salió el disco Mordisco.

 

En una época donde Donald Trump es presidente de los Estados Unidos y promete levantar un muro con México ¿Cómo reciben su música en el país yanqui?

Cuando tocamos en el Ruido Fest de Chicago recibimos muchísimos comentarios de personas para que volvamos, tenés que ir creciendo conforme vayas visitando cada ciudad o país. Hay muchísimo mexicano y latinoamericano en Estados Unidos, creo que es una época en la que el español está de moda y se va dando un  crecimiento de la música latina, eso se debe al movimiento del reggaeton y el trap. Al final eso nos conviene a todos para que sea más normal escuchar música en español. A nosotros nos gusta hacer música sin fronteras, música global.

¿Logran esa globalización?

Hace poco nos buscó una discográfica francesa que quieren que los visitemos y formemos parte de su equipo. También nos invitaron a un festival en Estonia, no pudimos ir pero esperamos que nos vuelvan a invitar. Esperamos que la música siga por ese camino ¿Por qué no cantar en español y que lo disfruten en Francia o Estados Unidos?

Luego de agotarse todas las entradas para el viernes 16 y las preventas del sábado 17 y domingo 18 de marzo, Lollapalooza Argentina anunció que quedan en venta los últimostickets disponibles para el segundo y tercer día del festival que se llevará a cabo en el Hipódromo de San Isidro por quinta vez consecutiva.

A días de haberse vendido todas las entradas para la primera jornada del festival, día en el que estarán Red Hot Chili PeppersImagine dragonsChance the rapperCamila CabelloAnderson .Paak & the free nationals y Royal blood, entre otros;  desde el Lollapalooza se anunció que sólo quedan algunos tickets disponibles para el sábado 17 y domingo 18 de marzo. 

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Mitú: “La música tiene que ser fiel al individuo”

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Pongámonos a tocar y veamos qué pasa”, fue el puntapié inicial por donde empezaron hace casi 10 años los colombianos Julián Salazar y Franklin Tejedor. Uno fanático de los sonidos electrónicos, el otro percusionista de San Basilio de Palenque, un lugar con una gran herencia musical africana. De ahí nació Mitú, el punto de encuentro entre la selva y la ciudad, entre tambores y sintetizadores, entre tradición y modernidad.

Hoy sus sonidos han recorrido el mundo y han convergido en tres álbumes: Potro (2012), Balnear (2014) y Cosmus (2017), editado mediante el sello discográfico argentino ZZK Records. Desde sus comienzos, la puesta en escena ha cambiado constantemente, pero siempre manteniendo la esencia de su música que traerán este 16 de marzo al Lollapalooza, donde compartirán fecha con Red Hot Chilli Peppers, Imagine Dragons y Chance The Rapper, entre otros.

¿De dónde surge el término “Techno de la selva”? 

Julián: Es un término que elegimos en un momento porque fue necesario ponerle un nombre a lo que hacíamos. En realidad, a mí me molesta tratar de describir la música, pero quisimos inventar un término para saciar esa necesidad de ver cómo catalogarnos. Me encanta el sonido propiamente y los timbres de la naturaleza, siempre hay intenciones de recrear eso con sintetizadores, con máquinas, pero no es lo único a lo que apuntamos con nuestra música.

¿Quiénes fueron sus mayores influencias?

J: De la parte electrónica, Underworld, The Chemical Brothers, desde la parte más armónica me encanta Sun Ra. De la parte local o colombiana, grupos de Palenque, como Las alegres ambulancias, grupos estrictamente de folclor, de raíces africanas, que tuvieron la ventaja de no haber sido corrompidos, sino que se han podido mantener al margen de cierta contaminación mundial.

¿Hubo en Mitú algún objetivo de conservar esas raíces de música folclórica?

J: No nos propusimos perpetuar nada, simplemente es la música que queremos hacer. La música va ligada directamente a un individuo, que sufre unas emociones y que es parte de una especie que va hacia algún punto. Entonces, ese individuo no tendría por qué padecer las mismas emociones que tuvo alguien hace 50 años, no son suyas, no tiene sentido recrearlas. Si la música carece de emoción, no te genera nada y es porque a la persona que la está haciendo tampoco le pasa nada, es simplemente el tecnicismo de recrear algo. La música tiene que ser fiel al individuo, que siempre está en un constante camino. Está ligada a una transgresión, a corromper algo para poder crear algo nuevo. Así fue siempre su naturaleza. El tango no fue puro desde su concepción, hubo alguien que corrompió el uso de un instrumento y el ritmo de un género. Todos los géneros son eso, alguien que lo quiso hacer diferente.

¿Qué tantas emociones tuyas tiene el último álbum, Cosmus?

J: Lo siento como el mejor trabajo que hicimos, es el más depurado. Es bueno tener esa sensación, aunque uno es un poco ciego al juzgar lo propio. Ese disco se hizo durante la gestación y el nacimiento de mi hija, entonces es un poco ella, las impresiones que me daba estrenarme como padre.

Su música es en el mayor de los casos instrumental, con excepción de algunos temas que incluyen voces ¿Cómo es el proceso del armado de las canciones? 

J: Siempre empiezo por la música, que es mi lenguaje preferido, ahí trato de reflejar todo lo que me está pasando y lo que quiero decir. Cuando la música está bien constituida, puede hablar por sí misma y representar algo, surge la necesidad de incorporar algo de lenguaje textual, que corresponde también a una emoción, a algo que necesita ver la luz o algún tipo de culminación. Se trata de poder sacarlo, que eso tome un rumbo y que no siga coexistiendo con uno para siempre, que se vuelva algo que uno puede apreciar y no afectarse más por eso. Tenerlo presente pero dejarlo ir de algún modo.

Después de haber tocado en varios festivales alrededor del mundo, ¿Cómo se preparan para su vuelta a Buenos Aires con el Lollapalooza 2018?

J: Estoy muy emocionado, me encanta tocar en Buenos Aires y creo que esta es la oportunidad ideal para hacerlo porque Mitú está en un muy buen momento, principalmente en sus shows en vivo. Estamos planeando algo diferente a lo que veníamos haciendo. Renovamos nuestro sistema de ejecución a la par que hacíamos Cosmus, después de este disco nos fortalecimos. Estamos tratando de adaptar los álbumes anteriores a las nuevas sonoridades para que el catálogo no sea simplemente algo nuevo, sino que podamos tocar un poco de todo lo que hemos hecho hasta ahora. Nos encanta tocar en festivales, siempre fue buena la recepción de nuestra música en todos los lugares que recorrimos. Como no tenemos tantas canciones con letras, sino que son más instrumentales, la barrera del lenguaje no existe y el público está más disponible a oír y a dejarse permear por lo que escucha.

¿Qué es lo próximo que se viene?

J: Este año seguiremos viajando y tocando nuestra música en distintos lugares del mundo. Antes del Lollapalooza vamos a estrenar el último videoclip de una de las canciones de Cosmus y, muy pronto, vamos a lanzar un nuevo disco, pero todavía no hay fecha definida ni puedo contar demasiado, aún lo estamos armando.

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#Lollapalooza

Isla de Caras: “Hay una federalización de la escena indie”

El género en las tapas de las revistas

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“Pasamos de ser un experimento en la computadora a una banda integrada por personas”, cuenta Lautaro Cura, quien arrancó con este proyecto musical haciendo canciones desde su casa junto con la ayuda de Sascha Karushima y Nicolás Teubal en la producción de los temas. Todo lo sólido se desvanece en el aire fue su primer EP y, curiosamente, llegó antes que la formación de la banda, ya que la armaron para “poder salir a tocar las canciones”.

Aspirando a ser más que solo sonidos programados por una máquina, Isla de Caras se encuentra ultimando detalles de su primer disco, grabado en un estudio. Tal como adelanta Lautaro, será “más bandero, orgánico y natural” además de estar compuesto por once o doce canciones. El primer show de presentación de este material será nada más y nada menos que el 18 de marzo en el Lollapalooza, compartiendo lineup con Pearl Jam, LCD Soundsystem y The National, entre otros.

Dentro de unas semanas tocan en el Lollapalooza, ¿cómo se están preparando?

Todos los días estamos trabajando desde las diez de la mañana a las diez de la noche en lo que grabamos, porque nuestra idea era tener un disco largo antes del Lolla. Pensamos que lo íbamos a tener para fin de año, pero se fue dilatando la grabación. Es un laburo heavy, porque hay mil maneras de hacer un disco. Podés llegar con los temas ya terminados o podés caer con las ideas de las canciones y después hacer un trabajo de post producción. Lo que estamos haciendo ahora es eso, laburar en el proceso de mezcla y de edición de todo el material que grabamos en Luján. También estamos esperando a que vuelva de viaje el batero, porque está grabando el disco con Bandalos Chinos, para ponernos a ensayar a pleno y llegar al Lolla chiche bombón.

¿El armado de este nuevo disco fue diferente a su anterior EP y singles?

Es distinto porque el EP lo grabamos antes de ser una banda real, es decir, primero vino Todo lo sólido se desvanece en el aire y después la banda, porque la hicimos para salir a tocar las canciones. Isla de Caras pasó de ser naturalmente un experimento en la computadora a una banda integrada por personas y así las canciones pasaron a tener otra dinámica. En un principio arrancaron siendo canciones que hacía yo a una banda real de cuatro personas. Ahora todo es más orgánico y de esta manera los temas ganan otra cosa que cuando los grabas con una computadora programando una máquina.

¿Con cuántos demos llegaron al estudio?

Fuimos con diez y pensando que íbamos a limpiar temas. Pero nos pasó lo contrario e incluso grabamos otro más ahí. Estemos entre doce y once canciones que, para los tiempos de hoy, es mucho.

¿Las nuevas canciones adquirieron otras influencias y sonidos trabajando en conjunto?

Si, va a haber un cambio de sonido importante, porque va a ser más real. El disco es un poco más bandero, más orgánico y natural. En cuanto a la banda, yo soy muy cancionero como el batero, a lo Indios o Luis Miguel. Pero al mismo tiempo el bajista, que es productor del EP, es re de la música electrónica. Entonces somos dos polos, la electrónica y la canción, y tratamos de sonar equilibrados.

¿Qué tienen pensado para la estética del álbum?

No cerramos la tapa del disco pero probablemente no tenga mucho que ver con lo anterior. Esa fue como una lotería, porque no teníamos tapa y nos quedaba un día para sacar el EP. Habíamos hablado con una artista que nos gustaba lo que hacía pero por alguna razón ni ella ni nosotros encontrábamos algo que nos gustara de verdad. Nos habíamos ido de viaje con unos amigos y decidimos reciclar alguna de las fotos del rollo de la cámara. Eramos tres en Berlín, uno extrañaba a la novia y se fue hasta París. Encontramos un pasaje barato a Rusia y fuimos. Alquilamos un auto y la foto de la tapa es en una escuela rural de un pueblo ruso en el medio de la nada.

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En cuanto a los prejuicios, que suelen aparecer en las redes sociales ¿Recibiste algún comentario mal intencionado ligado a lo familiar por tu mamá (Gabriela Michetti)?

No, calculo que eventualmente sucederá, porque sucede. Pero por ahora por suerte no.

¿Crees que el público del indie está más abierto a escuchar diferentes propuestas?

La gente está dispuesta a escuchar desprejuiciadamente, antes era quizás algo más competitivo. Pero más allá del público también en el indie hay un espíritu de colaboración. Por ejemplo yo llevo los temas a la compu de los Bröder que me hacen una linea de bajo, y después voy a lo de Ignacio Acevedo para que me grabe un sintetizador. Podemos ser dos bandas que no compartamos el mismo sonido pero llevarnos joya. Eso hace muy bien a la escena.

Siendo ustedes mismos una banda independiente, ¿cómo ves la escena actual?

Me parece que hace dos o tres años está pasando algo muy sarpado y que la gente volvió a ver bandas como hace un tiempo no se hacía. Antes quizás tenias que trabajar unos siete años o tener un sello piola que te banque para que le den importancia a tu banda. Nosotros tenemos un sello re independiente y nos pasó que sacamos el EP siendo sólo un experimento. Armamos la banda y a la tercera vez ya estábamos en Córdoba tocando en una fiesta. Eso antes no pasaba. Está muy buena la federalización de toda la escena, hay bandas en todas partes del país y eso le hace muy bien al indie.

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