Conectate con nosotros

ESPECIALES

30 años de “Signos” de Soda Stereo

Publicado hace

el

Para muchos es considerado el mejor disco de rock nacional de la década del ochenta, para otros un álbum que simplemente no puede faltar en la biblioteca personal y para Soda Stereo el motor de arranque que los disparó a la fama continental en Latinoamérica. Signos, editado en 1986, fue el tercer disco de estudio la banda conformada por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti.

En el 86, el trío había viajado a Inglaterra luego de la gira de su álbum anterior, Nada Personal, para conocer música y nutrirse de nuevas inspiraciones. Es aquí donde se interiorizan en la movida new wave y post punk del momento, con bandas como Echo and the Bunnymen y Simple Minds, y presencian grandes festivales como Glastonbury. En la vuelta a la Argentina, empiezan a componer la música de lo que sería su próximo disco, Signos, pero las letras de las canciones eran punto de discusión en la banda. Cerati había terminado su relación con Noëlle Balfour y estaba destrozado, sumado en un estado de angustia y soledad que trataba de llenar con mujeres y excesos.

Las letras seguían sin aparecer. Sólo tenían la de “Persiana Americana”, que había sido compuesta por el ganador de un concurso del suplemento SI de Clarín, Jorge Antonio Daffunchio. Una noche sin poder dormir Gustavo compuso todas las letras de un tirón: “Compuse todas las letras de Signos en una noche. Estaba viviendo solo y me sentía muy mal, muy solo. Fue en Azcuénaga y Juncal, me había separado de Noëlle y esa noche estaba solísimo. Era invierno del 86. Estaba mal, salía con una mujer todos los días; pero nunca salían, siempre entraban. Yo tenía una negrura terrible. Las que se iban, se iban muy mal de mi“, cuenta el cantante en el libro Corazones en Llamas de Cynthia Julia Lejbowicz y Laura Ramos.

Otra de las canciones en las que Gustavo recibió ayuda para componer la letra fue En Camino. Esta canción fue co-escrita con Isabel de Sebastián, ex Metrópoli. La cantante cuenta en una entrevista con Teleshow como fue que la escribió: “Me llama Gustavo y me dice: ‘Mirá, me está costando una letra. Estamos en pleno proceso del disco y pensamos en vos para nos ayudes. ¿Podés pasar?‘”, cuenta que a la noche fue a su casa y estaba Gustavo armando las letras: “Recuerdo que tenía distintas palabras tiradas en el piso y hacía un collage con eso. Me dio la música, me acuerdo que me llevé el cassette y me puse a trabajar en casa. En una par de días se la llevé y le encantó“.

En cuanto a la ficha técnica, el disco fue publicado el 10 de noviembre de 1986. Fue grabado en octubre del 86’ en los estudios PANDA y MOEBIO de Buenos Aires. Cuenta con la participación de Fabián Von Quintiero en piano y teclados, Celsa Mel Gowland en coros, Richard Coleman en guitarra y la sección vientos: Diego Urcola en trompeta, Pablo Rodríguez en saxo alto, Sebastian Schon en saxo tenor y Marcelo Ferreira en trombón. Lanzado por Sony Music y producido por los propios Soda Stereo.

El disco arranca con “Sin Sobresaltos”, una composición melódicamente alegre con un gran trabajo de vientos. Continúa “El  Rito”, donde destacan los coros de Celsa Mel Gowland al unísono con la voz de Gustavo. Sigue quizás una de las piezas mas rockeras del disco, “Prófugos”, un tema que rápidamente se convirtió en himno. Después continúa con la meláncólica “No Existes”. El quinto tema es el clásico “Persiana Americana”. Sexto se ubica la co escritura con Isabel de Sebastián, “En Camino”. En séptimo lugar se encuentra el homónimo, “Signos”, una balada desgarradora. Cierra el disco “Final Caja Negra”, en donde Cerati plasma en el papel que es lo que se siente cuando una relación está al borde de la ruptura pero aún queda una chispa de esperanza.

Del disco se desprendieron los sencillos “Signos“, “Persiana Americana“, “Prófugos“, “El rito” y “No existes”. Además quedó afuera “Corazón Delator”, que fue agregada en el disco Doble vida.

En un principio se iba a llamar Final caja negra y se iba a vender dentro de un estuche negro. Era una idea de Cerati que no se llevó a cabo. Por otra parte, fue el primer disco de Rock Argentino en ser editado en formato Compact Disc —CD—.

A raíz del disco, la banda emprendió la Gira Signos, que deslumbró todos los escenarios de Latinoamérica. La gira arrancó el 6 de noviembre de 1986 y culminó el 27 de enero de 1988. Fueron 105 espectáculos divididos en 4 etapas. La banda tocó en —además de Argentina—Perú, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Chile, Colombia, Venezuela, Costa Rica y México. En este último país, realizaron 22 conciertos en 17 ciudades distintas frente a casi 350.000 personas.

Leer más
Comentarios

ESPECIALES

El arte de improvisar

Publicado hace

el

En la diversidad cultural argentina hay dos géneros musicales basados en la improvisación poética con públicos muy distintos pero igual de fieles: el freestyle y la payada. La popularidad del primero ha ido ascenso en los últimos años y se ha instalado definitivamente con una gran presencia en redes sociales como YouTube, Instagram y Facebook, además de las masivas competencias en vivo. Los payadores, por su parte, arrastran una tradición desde el siglo pasado y mantienen su vigencia al día de hoy en festivales de folklore, los cuales son sumamente populares.

Los orígenes de estas disciplinas son completamente distintos, sin embargo, existen puntos de contacto. La métrica y la discusión dialéctica unen a estos dos estilos musicales de manera transversal. La payada, surgida en Latinoamérica a principios del siglo XIX, es considerada un arte poético musical en el que una persona, el payador, improvisa rimando acompañado de una guitarra. Cuando se “enfrenta” a otro payadorse denomina contrapunto y durante esa batalla los contrincantes su turnaran para enviar un ataque recitado y rimado para luego recibir una respuesta. En el Rap, surgido en Estados Unidos en la década del 60, sucede algo similar. Cuando dos raperos MC’s, tienen un enfrentamiento, se denomina “batalla de gallos”. Hay un ataque y una respuesta hasta que el jurado define un ganador.

Estas son las dos artes de improvisación por excelencia y ambas tienen amplia difusión en el país. “Hay algo común entre el payador y el rapero”, explica el payador de la Matanza, Ángel Barrera, y agrega: “los dos improvisamos. Tenemos formas distintas, ritmos, lenguaje, vestimenta, pero con un mismo fin de manifiesto: Expresar lo que pensamos y sentimos, repentinamente, cantando”.

Al momento del contrapunto o la batalla de gallos las diferencias entre las dos disciplinas vuelven a manifestarse. La argumentación en las batallas de rap suelen tener un tono más violento o elevado, no por esto menos desafiante que la de los artistas folklóricos. A pesar de la percepción que se pueda tener sobre la relación que tienen los contrincantes luego de batirse a duelo, los protagonistas explican que esto no genera ningún “resentimiento” entre los competidores.

“El enfrentamiento, el contrapunto, sucede en el plano de la ficción. Todo lo que se dice está contemplado por ese contexto. Son dos actores”, argumenta uno de los impulsores el movimiento internacional de improvisadores Juglares del Mundo, el payador Wilson Saliwonczyk, y agrega con cierto humor: “dos personas pueden tener problemas personales pero eso no tiene que ver con la payada. La payada sucede en el plano de lo simbólico”.

Matías Berner, conocido popularmente como Muphasa MC, uno de los organizadores de una de las competencias más importantes de freestyle en Buenos Aires, el Quinto Escalón, valida lo que dice el artista folklórico: “una vez que termina la batalla nos damos la mano y nos olvidamos de eso que nos dijimos. Es una competencia y ambos participantes quieren ganar”

Tanto los payadores como el raperos creen que este es un momento favorable para la difusión de sus respectivos géneros por distintas razones. Saliwonczyk  sostiene que la payada está en un momento histórico. “Con la llegada de los medios de comunicación masivos se aceleró esa transmisión de conocimientos. Esto provocó que se hiciera más popular el género. Ya no es necesario que haya un maestro enseñándole personalmente a su aprendiz a payar. Lo puede ver por internet”, señala el artista folklórico.

Asimismo, Muphasa coincide con su colega: “En últimos años entró mucha gente nueva que modificó lo que significaba popularmente ser rapero o rapear. Hay nuevamente MC’s grabando discos, haciendo videos, tratando de mejorar su métrica. Hay más demanda y por lo tanto mucho más material”.

Parte de este crecimiento paulatino que está atravesando el género más antiguo se debe a que lentamente algunas características arraigadas al pasado o sus orígenes se han ido modificando. “Aunque nos cuesta, nos atrevemos a utilizar nuevos términos provenientes de otros idiomas o del nuevo lenguaje reproducido por distintas clases sociales”, argumenta Barrera. Sin embargo, su par, Saliwonczyk, es mucho más crítico en este aspecto: “la payada debería aprender del hip-hop a actualizar su discurso. Cobrar esa frescura urbana que el rap tiene para hablar de la actualidad. Hay muchos nuevos payadores urbanos que cantan como si fueran rurales, y agrega: asimismo creo que el rap en Argentina debería, en algún momento, hacer una autocrítica en lo que respecta a su identidad. Sus muletillas y su lenguaje están demasiado minados por la cultura estadounidense”.

 

A pesar de estas aseveraciones, Muphasa disiente con ellos: “Hay mucha diferencia entre las dos disciplinas. Sus orígenes son distintos y los temas de los que hablan, también lo son”, y agrega con cierto cinismo: “No sé si puede uno aprender mucho del otro. Con que los payadores conozcan el rap y viceversa es suficiente”.

Leer más

ESPECIALES

La vuelta de un gigante del rock nacional

Publicado hace

el

En diciembre volverá el BAROCK, primer megafestival argentino de rock, pero la fiesta comenzará mañana con un acusticazo en el Gran Rex. Diego Ripoll, creador del festival, junto a Alejandro Medina (Manal) y Ciro Fogliatta (Los Gatos) rememoran esas épocas en las que todavía no estaba todo inventado y cuentan sobre como será la tan ansiada vuelta. 
(más…)

Leer más

ESPECIALES

Yellow Submarine, el psicodelico viaje animado de Sgt Pepper’s

Publicado hace

el

Casi una década antes de su explosión formal Los Beatles marcaron el inicio del movimiento psicodelico. El estilo musical innovador que empezó con Revolver se terminó de asentar algunos años después con la salida de Sgt. Pepper’s Lonely Hearth Club Band y se mantendría como estilo de la banda hasta su disolución.

En medio de esa vorágine colorida y bizarra nació Yellow Submarine, un film que a simple vista parece ser una película para promocionar un disco pero que terminaría transformándose en un pilar en la historia de la animación.

Esta no fue la primera experiencia de los “Fab Four” con el cine. Ellos venían de grabar Magical Mistery Tour en 1967, una película muy surreal que parecía salida de la imaginación de Dalí. Antes de eso habían hecho Help y A Hard Day Night, tres películas atacadas ferozmente  por la prensa.

El miedo a fracasar nuevamente en este mercado, además de la mala experiencia que habían tenido los músicos con los dibujos animados en la era de Help, hicieron que ellos se negaran en un principio a encarar este proyecto pero finalmente aceptarón reticentemente el contrato para esta película.

Que sea un film de Los Beatles no quiere decir que ellos tengan que actuar en el film, por lo que, al contrario de la creencia popular, sus voces fueron dobladas por Paul Angelis como Ringo, John Clive como John Lennon, Geoffrey Hughes como Paul McCartney y Peter Batten como George Harrison, aunque este último no apareció en los créditos.

La historia, si bien es simple, hace atravesar a “Los Cuatro de Liverpool” por situaciones bizarras para vencer a los Meanies, una raza de personas azules que odian a la música y la intentan hacer desaparecer de Pepperland.

El alcalde de ese país ficticio manda a Old Fred con el submarino amarillo a buscar ayuda. Fred encuentra a Ringo en medio de una lluviosa Londres y lo convence de acompañarlo en el viaje para salvar a la música junto a sus tres mejores amigos.

Para la época este film fue completamente disruptivo. Los dibujos animados usaban técnicas de animación más cerradas y con menos campo para generar esas imágenes coloridas y psicodélicas que marcarían el inicio de una nueva etapa en la historia del arte.

Leer más

LO MÁS LEIDO