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ENTREVISTAS

Alejandro Medina: “Entre tiros y notas nos criamos”

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Al recordar los comienzos del rock nacional se viene a la memoria a muchos jóvenes con diversos talentos y virtudes. Una de estas últimas fue el valor de animarse. Uno de ellos fue el bajista Alejandro Medina, quien comenzó desde los catorce años, con The Seasons, a escribir las páginas de la historia musical argentina. Luego llegaron Manal, La Pesada del Rock and Roll y Aeroblus para dejar inmortalizada su huella. Hoy, El Negro a sus 66 años se presentará el jueves 6 de octubre en el bar Old Rotten de Ituzaingo para hacer lo que mejor le sale: Música.

¿Estas realizando presentaciones?

Alejandro Medina: Estoy tocando siempre, ósea voy a hacer un show y después otro. Siempre estoy en movimiento. Además en mis shows  canta mi mujer Lola y, a veces, Puede llegar a haber invitados sorpresas.

¿Es una característica necesaria “estar en movimiento” para cualquier músico?

No, que se yo. Uno toca, labura. Ahora tengo que ponerme a trabajar con un par de músicos para los futuros shows.

¿Cómo son los shows que realizas?

En mis presentaciones hago tributo a mis bandas, que son Manal, La Pesada del Rock and Roll y Aeroblus. La lista que toco es un combo de todas ellas, que abarca todo lo que he hecho en mi vida, bah, parte. Mi actual banda es un cuarteto que está conformado por un guitarrista, un baterista, un violinista y en el bajo, yo.

¿Por qué elegiste como instrumento musical el bajo?

De chico había estudiado trompeta y aprendí música a partir de ahí. No me acuerdo bien, pero decidí cambiar los vientos por las cuerdas después de escuchar Fever de Elvis Presley (chasquea sus dedos al ritmo del tema de Elvis). Y aprendí a tocar el bajo con el método de mi padre, él tocaba la guitarra.

¿Ahí está un poco el origen de la elección de la música?

Genética, ya vino incorporado en mi (risas). Pero primero aprendí con la guitarra y después, si, agarre el bajo. Este cambio lo hice muy joven a los trece años. Recuerdo que en el barrio había una banda, The Seasons, donde tocaba “Carlitos” Mellino y me junte con ellos. Nos vestíamos como The Beatles, nos dejamos el pelo largo, usábamos botitas y laburábamos así.

¿Cómo fueron esos primeros años con The Seasons?

Ensayábamos en Callao 11, una sala donde iban muchos músicos como Sandro. Nos la pasábamos todo el tiempo metidos ahí. Hasta que en 1965 grabamos el primer longplay de The Seasons, un torbellino. Hacíamos nuestra propia música que era beat, pero escuchándolo ahora me di cuenta que tenía muy poco de ese estilo, hay muchos temas de melodías muy avanzadas.

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Justo hablas sobre los estilos y ritmos musicales. ¿Cómo fue ese cambio del beat al blues, que caracterizo a Manal?

Yo toco muchos estilos como rock, funk, blues. Antes de Manal, tocaba en The Seasons y conocí a Billy Bond en la sala de ensayo, Callao 11. Ahí Billy se hizo padrino de la banda y nos llevó a la famosa cueva, donde todos tocaban pero en realidad no tocaba nadie, realmente. Ahora todos tocaron pero es mentira, no estaban los músicos de rock de ahora. El único músico de rock que tocaba en La Cueva era Nacho Smilari. De ahí pase a Manal, ya tocábamos Blues, Jazz y música de The Beatles. Además en esos años trabajaba con la música en el Instituto Di Tella.

Se sabe que el Instituto Di Tella fue fundamental en la década del sesenta para el desarrollo cultural ¿Crees que fue así?

Si fundamental, ahí tocaba por mi cuenta y después fui con Manal. Hubo un gran aporte. Recuerdo que en el Di Tella había una banda que se llamaba El Huevo, donde estaban Miguel Abuelo y Pomo Lorenzo, no me acuerdo mucho, pero sonaban bien.

Ya en Manal ¿Cómo era el itinerario de los shows?

Al principio solo se tocaba en La Cueva, era difícil poder conseguir un lugar para tocar. Eran tiempos jodidos. Después empezaron a aparecer lugares y empezamos a ser reprimidos, llegaron las botas, los milicos. Entre tiros y notas nos criamos (risas).

Cómo fue vivir en esos años de dictadura, con la represión del gobierno de Onganía que afectó con mayor fuerza a la juventud ¿Fue complicado ser músico en esos años?

Si, se reprimió las universidades pero primero empezaron por los bares. Antes en Calle Corrientes se juntaban en bares todos los intelectuales, los modernos. Los milicos empezaron a golpear ahí y después ya sabes dejaron el país en manos de la virgen.

¿Alguna vez te llevaron preso los militares después de un show?

Si, en 1972 fui a tocar a La Plata con Pappo, en plena dictadura. Los milicos me señalaron “ese”, me llevaron a la comisaria quinta y me tuvieron cinco días encerrado.

¿Los militares sabían que eras músico?

No, no sabían. Estaban cagados y solo tenían palos y tiros para todos.

¿Te ves con algunos compañeros?

Con Javier (Martínez) me encuentro y a veces con Mellino, siempre me lo encuentro en algún festejo. No somos de recordar sino de juntarnos a tocar entre nosotros. Antes venía Moris, Pajarito Zaguri. Javier sabe que tiene una suite acá (señala un cuarto al fondo de su casa)

Mencionaste a Pappo ¿Cómo comenzó esa relación?

Pappo entro en nuestra vida cuando era muy pibe. Estaba aprendiendo a tocar Blues y aprendía. Ya venía con toda la magia, El Carpo. Se la pasaba con nosotros. Una vuelta, con Manal, tuvimos que ir a Mar del Plata porque habían abierto un boliche de los pibes de Mandioca. No duro nada, solo tres días. En ese viaje estuvimos Manal, Moris y Pappo que fue como guitarrista invitado por nosotros, pero no pudo ser.

¿Por qué crees que la música de Manal es tan poco difundida?

Me molesta mucho que la música de Manal no la pasen. Difunden Almendra, Los Gatos, pero a nosotros no. Creo que es porque fuimos una banda independiente, registros de Manal hay pocos. A fin de año, quizás, sale un disco que grabamos en octubre del año pasado con Javier y Claudio. Pero aún todo esta verde.

¿Cómo surgió la idea de sacar sus discos con el sello Mandioca?

Todo fue mágico porque estos tipos de Mandioca hacían las cosas con mucho vuelo. Ahora se murió Jorge Álvarez, quien era el jefe, el capo. Ellos eran un cuarteto, no les fue mal en la vida a los otros. No me acuerdo bien pero, Rafael (López Sánchez) está casado con la hija de Picasso y a Arroyuelo lo vi que escribió en la revista Rolling Stone.

Con la separación de Manal, después llego La Pesada del Rock and Roll ¿Cómo llegaste a la banda?

Estaba tocando en La Banda del Paraíso. Habíamos grabado un demo y quise llevárselo al jefe de RCA Víctor. El tipo me dijo: “No Alejandro el blues se murió acá, es más se fueron ustedes, se fue Almendra y se acabó todo”. De ahí me fui con Kubero Díaz, que me llevo a La Cofradía de la Flor Solar en la Plata. Con Kubero, Pinchevsky, Jimmy (Márquez) e Isa Portugheis formamos la base de La Pesada, usábamos dos baterías en ese momento. Me acuerdo que Pinchevsky me decía: “no, yo solo toco tango, soy violinista de la orquesta de La Plata y laburo haciendo tango”. Pero termino haciendo cosas muy lindas y se terminó quedando en la banda. La Pesada fue una etapa bárbara, vivíamos en La Plata y veníamos a Núñez a grabar.

¿Era distinto el ambiente de La Cofradía con el de La Cueva?

Si, en la Plata vivíamos varios músicos en una casa grande. En La Cofradía nos las pasábamos en los árboles, nos subíamos, llevábamos los equipos y tocábamos colgados. Una vez a Pinchevsky lo vinieron a buscar para tocar, a veces venia su compañera Jeannette que le decía “Jorge, baja que tengo el traje y tenés que ir a tocar” (risas). Nada que ver con La Cueva.

Después de La Pesada llegó Aeroblus con un sonido más fuerte ¿Cómo fue ese cambio?

Hicimos Aeroblus con Norberto y realizamos un disco bárbaro que hacía mover los parlantes. Me acuerdo cómo se dio. Yo vivía en San Pablo y tuve que venir a Buenos Aires para buscar el pasaporte porque quería irme a África. Y ahí me lo encontré al Carpo, le dije que quería irme en un buque petrolero a Dakar y lo invite. “Vamos”, me dijo. “Llévate la viola”, le dije. Nunca nos fuimos a África y nos quedamos en San Pablo. Y ahí llamamos a Castello (Rolando) para que se ocupe de la batería. Aeroblus fue muy mágico.

A la hora de componer ¿Primero la melodía o la letra?

Depende, a veces estoy acá se me ocurre algo y lo anoto. Además tengo un cuaderno lleno de letras y muchas veces me sale una melodía muy linda y voy al cuaderno a buscar algún pedazo de letra para añadirle.  En otros casos de una letra salen dos canciones. Mi forma de componer es muy diferente porque no solo toco blues, sino que incursiono en otros estilos.

“A fin de año, quizás, sale un disco que grabamos en octubre del año pasado con Javier y Claudio”

¿Sos muy detallista de tus canciones?

No, cuando está hecha, está hecha. No soy muy puntilloso en ese tema.

¿Cómo definís a tu carrera solista?

Buena porque a mis discos los he hecho de forma independiente, no tengo productores. Siempre fui independiente desde The Seasons hasta Aeroblus. Mis discos De qué sirve la vida y Yo soy Alejandro Medina también lo fueron. Ahora tengo muchas ganas de grabar un disco, tengo cinco, seis canciones ya listas.

Sos un artista que incursionaste e incursionas en varios estilos ¿Cuáles fueron y son tus influencias?

El primero fue Elvis Presley, Ray Charles, The Beatles y artistas de Blues Shuffleado. Me gusta mucho shufflear, cantar y swinguear. Los músicos copados podemos hacer magia. Todos los miércoles nos juntamos en La Roca a tocar con Javier Martínez, Tano Marciello, Chizzo Nápoli y Nacho Smilari, entre otros. Esto es absolutamente privado lo hacemos entre nosotros.

¿De qué disfrutas?

Me gusta juntarme con amigos a comer y a zapear. Con mi familia me gusta ir a la casa de alguien y cenar. Acá en mi casa disfruto del jardín, atrás tengo un pino, hermoso (señala el fondo de su casa).

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CLUBZ: “El reggaeton y el trap pusieron de moda al español en Estados Unidos”

Bad Trumpy.

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El Lollapalooza Argentina se prepara para su quinta y más importante edición. En tres días, más de cien bandas tocarán en el festival y muchas de ellas debutarán en el país, entre ellas la mexicana Clubz. El dúo compuesto por Orlando Fernández y Coco Santos presentará su segundo disco, en el cual están trabajando desde 2014 y saldrá en pocos días, el primer día del festival.

El grupo es la fiel muestra de que el movimiento del indie se da de manera simultánea en toda Latinoamérica, sus sonidos pop no difieren mucho de los que inundan los antros porteños todos los fines de semana. Sin embargo, la propuesta de Clubz logra innovar con retoques de la cultura mexicana combinadas con influencias como la de Daniel Melero o Gustavo Cerati. Quizás del líder de Soda Stereo absorbieron su parte más detallista y obsesiva sobre el trabajo: “Hay cosas que no nos gustaron y lo volvimos a rehacer. Lo grabamos en diferentes partes: Ciudad de México, Monterrey, Los Ángeles“, comentan sobre el disco y agregan que “es una mezcla de cosas que hicimos en el transcurso de estos cuatro años“.

Popscuro y Afrika (adelantos de su nuevo disco) representan un cambio de sonido en la banda desde el último lanzamiento ¿Cómo encararon esa transformación?

Nosotros nos cansamos muy rápido de todo lo que hacemos. Nos emocionamos con un género o un instrumento y una vez que ya lo publicamos ya estamos en mentalidad de encontrar qué es lo siguiente que nos va a sorprender y a emocionar a hacer algo nuevo. Texturas venia con una base de guitarras, jugar con cajas de ritmo, ritmos muy motóricos, de cuerdas sencillas, con melodías agradables pero con muy poca letra. Teníamos influencias mezcladas con bandas de la movida, por ejemplo Los Encargadosde Argentina. Ahora con Áfrika, Popscuro y todo lo que viene en el nuevo álbum empezamos a componer a base de sintetizadores, en vez de a base de guitarras.

Son muchas las bandas argentinas que consideran tocar en México como una consagración para su carrera ¿A las bandas mexicanas les pasa lo mismo con Argentina?

Es increíble, la verdad es que nunca imaginamos que íbamos a tener la oportunidad de salir de México porque a la banda la hicimos muy inocentemente. Viajar es una experiencia que te enaltece el conocimiento además de ser muy divertido y que es lo que nos gusta hacer. Hay un aprecio importante del mexicano hacia las bandas argentinas. Creo que esto empezó desde los ochenta con Soda Stereo. Sobre todo hay una fuerte influencia del rock and roll y siempre buscan estar innovando, son muy creativos. Siempre están tratando de ver qué es lo que sigue, tanto del lado del rock y ahora últimamente también con el pop. Hace poco estuvimos con los chicos de Indios en la ciudad de México, coincidimos también con ellos en un festival en Guadalajara.

Como banda nunca tocaron en Argentina ¿Qué esperan del público de Buenos Aires?

Es como una ciudad europea en latinoamérica. Hace diez años fui de intercambio y estuve siete meses. Tengo conocimiento de Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario, Córdoba, Bariloche. Ahora que iremos en marzo me emociona volver como músico. Eso es muy loco porque la verdad nunca lo hubiera pensado. Cuando estuve en 2007 tuve mucha suerte porque me tocó la visita de muchas bandas que a mi me gustaban. Por ejemplo recuerdo de ir a ver The Rapture, Phoenix en la Trastienda, Arctic Monkeys en el Luna Park y también el reencuentro de Soda Stereo en el Monumental, fue muy loco. Conocí también la música de Emmanuel Horvilleur y me gustó mucho lo que hace; fue el año en el que salió el disco Mordisco.

 

En una época donde Donald Trump es presidente de los Estados Unidos y promete levantar un muro con México ¿Cómo reciben su música en el país yanqui?

Cuando tocamos en el Ruido Fest de Chicago recibimos muchísimos comentarios de personas para que volvamos, tenés que ir creciendo conforme vayas visitando cada ciudad o país. Hay muchísimo mexicano y latinoamericano en Estados Unidos, creo que es una época en la que el español está de moda y se va dando un  crecimiento de la música latina, eso se debe al movimiento del reggaeton y el trap. Al final eso nos conviene a todos para que sea más normal escuchar música en español. A nosotros nos gusta hacer música sin fronteras, música global.

¿Logran esa globalización?

Hace poco nos buscó una discográfica francesa que quieren que los visitemos y formemos parte de su equipo. También nos invitaron a un festival en Estonia, no pudimos ir pero esperamos que nos vuelvan a invitar. Esperamos que la música siga por ese camino ¿Por qué no cantar en español y que lo disfruten en Francia o Estados Unidos?

Luego de agotarse todas las entradas para el viernes 16 y las preventas del sábado 17 y domingo 18 de marzo, Lollapalooza Argentina anunció que quedan en venta los últimostickets disponibles para el segundo y tercer día del festival que se llevará a cabo en el Hipódromo de San Isidro por quinta vez consecutiva.

A días de haberse vendido todas las entradas para la primera jornada del festival, día en el que estarán Red Hot Chili PeppersImagine dragonsChance the rapperCamila CabelloAnderson .Paak & the free nationals y Royal blood, entre otros;  desde el Lollapalooza se anunció que sólo quedan algunos tickets disponibles para el sábado 17 y domingo 18 de marzo. 

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Mitú: “La música tiene que ser fiel al individuo”

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Pongámonos a tocar y veamos qué pasa”, fue el puntapié inicial por donde empezaron hace casi 10 años los colombianos Julián Salazar y Franklin Tejedor. Uno fanático de los sonidos electrónicos, el otro percusionista de San Basilio de Palenque, un lugar con una gran herencia musical africana. De ahí nació Mitú, el punto de encuentro entre la selva y la ciudad, entre tambores y sintetizadores, entre tradición y modernidad.

Hoy sus sonidos han recorrido el mundo y han convergido en tres álbumes: Potro (2012), Balnear (2014) y Cosmus (2017), editado mediante el sello discográfico argentino ZZK Records. Desde sus comienzos, la puesta en escena ha cambiado constantemente, pero siempre manteniendo la esencia de su música que traerán este 16 de marzo al Lollapalooza, donde compartirán fecha con Red Hot Chilli Peppers, Imagine Dragons y Chance The Rapper, entre otros.

¿De dónde surge el término “Techno de la selva”? 

Julián: Es un término que elegimos en un momento porque fue necesario ponerle un nombre a lo que hacíamos. En realidad, a mí me molesta tratar de describir la música, pero quisimos inventar un término para saciar esa necesidad de ver cómo catalogarnos. Me encanta el sonido propiamente y los timbres de la naturaleza, siempre hay intenciones de recrear eso con sintetizadores, con máquinas, pero no es lo único a lo que apuntamos con nuestra música.

¿Quiénes fueron sus mayores influencias?

J: De la parte electrónica, Underworld, The Chemical Brothers, desde la parte más armónica me encanta Sun Ra. De la parte local o colombiana, grupos de Palenque, como Las alegres ambulancias, grupos estrictamente de folclor, de raíces africanas, que tuvieron la ventaja de no haber sido corrompidos, sino que se han podido mantener al margen de cierta contaminación mundial.

¿Hubo en Mitú algún objetivo de conservar esas raíces de música folclórica?

J: No nos propusimos perpetuar nada, simplemente es la música que queremos hacer. La música va ligada directamente a un individuo, que sufre unas emociones y que es parte de una especie que va hacia algún punto. Entonces, ese individuo no tendría por qué padecer las mismas emociones que tuvo alguien hace 50 años, no son suyas, no tiene sentido recrearlas. Si la música carece de emoción, no te genera nada y es porque a la persona que la está haciendo tampoco le pasa nada, es simplemente el tecnicismo de recrear algo. La música tiene que ser fiel al individuo, que siempre está en un constante camino. Está ligada a una transgresión, a corromper algo para poder crear algo nuevo. Así fue siempre su naturaleza. El tango no fue puro desde su concepción, hubo alguien que corrompió el uso de un instrumento y el ritmo de un género. Todos los géneros son eso, alguien que lo quiso hacer diferente.

¿Qué tantas emociones tuyas tiene el último álbum, Cosmus?

J: Lo siento como el mejor trabajo que hicimos, es el más depurado. Es bueno tener esa sensación, aunque uno es un poco ciego al juzgar lo propio. Ese disco se hizo durante la gestación y el nacimiento de mi hija, entonces es un poco ella, las impresiones que me daba estrenarme como padre.

Su música es en el mayor de los casos instrumental, con excepción de algunos temas que incluyen voces ¿Cómo es el proceso del armado de las canciones? 

J: Siempre empiezo por la música, que es mi lenguaje preferido, ahí trato de reflejar todo lo que me está pasando y lo que quiero decir. Cuando la música está bien constituida, puede hablar por sí misma y representar algo, surge la necesidad de incorporar algo de lenguaje textual, que corresponde también a una emoción, a algo que necesita ver la luz o algún tipo de culminación. Se trata de poder sacarlo, que eso tome un rumbo y que no siga coexistiendo con uno para siempre, que se vuelva algo que uno puede apreciar y no afectarse más por eso. Tenerlo presente pero dejarlo ir de algún modo.

Después de haber tocado en varios festivales alrededor del mundo, ¿Cómo se preparan para su vuelta a Buenos Aires con el Lollapalooza 2018?

J: Estoy muy emocionado, me encanta tocar en Buenos Aires y creo que esta es la oportunidad ideal para hacerlo porque Mitú está en un muy buen momento, principalmente en sus shows en vivo. Estamos planeando algo diferente a lo que veníamos haciendo. Renovamos nuestro sistema de ejecución a la par que hacíamos Cosmus, después de este disco nos fortalecimos. Estamos tratando de adaptar los álbumes anteriores a las nuevas sonoridades para que el catálogo no sea simplemente algo nuevo, sino que podamos tocar un poco de todo lo que hemos hecho hasta ahora. Nos encanta tocar en festivales, siempre fue buena la recepción de nuestra música en todos los lugares que recorrimos. Como no tenemos tantas canciones con letras, sino que son más instrumentales, la barrera del lenguaje no existe y el público está más disponible a oír y a dejarse permear por lo que escucha.

¿Qué es lo próximo que se viene?

J: Este año seguiremos viajando y tocando nuestra música en distintos lugares del mundo. Antes del Lollapalooza vamos a estrenar el último videoclip de una de las canciones de Cosmus y, muy pronto, vamos a lanzar un nuevo disco, pero todavía no hay fecha definida ni puedo contar demasiado, aún lo estamos armando.

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#Lollapalooza

Isla de Caras: “Hay una federalización de la escena indie”

El género en las tapas de las revistas

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“Pasamos de ser un experimento en la computadora a una banda integrada por personas”, cuenta Lautaro Cura, quien arrancó con este proyecto musical haciendo canciones desde su casa junto con la ayuda de Sascha Karushima y Nicolás Teubal en la producción de los temas. Todo lo sólido se desvanece en el aire fue su primer EP y, curiosamente, llegó antes que la formación de la banda, ya que la armaron para “poder salir a tocar las canciones”.

Aspirando a ser más que solo sonidos programados por una máquina, Isla de Caras se encuentra ultimando detalles de su primer disco, grabado en un estudio. Tal como adelanta Lautaro, será “más bandero, orgánico y natural” además de estar compuesto por once o doce canciones. El primer show de presentación de este material será nada más y nada menos que el 18 de marzo en el Lollapalooza, compartiendo lineup con Pearl Jam, LCD Soundsystem y The National, entre otros.

Dentro de unas semanas tocan en el Lollapalooza, ¿cómo se están preparando?

Todos los días estamos trabajando desde las diez de la mañana a las diez de la noche en lo que grabamos, porque nuestra idea era tener un disco largo antes del Lolla. Pensamos que lo íbamos a tener para fin de año, pero se fue dilatando la grabación. Es un laburo heavy, porque hay mil maneras de hacer un disco. Podés llegar con los temas ya terminados o podés caer con las ideas de las canciones y después hacer un trabajo de post producción. Lo que estamos haciendo ahora es eso, laburar en el proceso de mezcla y de edición de todo el material que grabamos en Luján. También estamos esperando a que vuelva de viaje el batero, porque está grabando el disco con Bandalos Chinos, para ponernos a ensayar a pleno y llegar al Lolla chiche bombón.

¿El armado de este nuevo disco fue diferente a su anterior EP y singles?

Es distinto porque el EP lo grabamos antes de ser una banda real, es decir, primero vino Todo lo sólido se desvanece en el aire y después la banda, porque la hicimos para salir a tocar las canciones. Isla de Caras pasó de ser naturalmente un experimento en la computadora a una banda integrada por personas y así las canciones pasaron a tener otra dinámica. En un principio arrancaron siendo canciones que hacía yo a una banda real de cuatro personas. Ahora todo es más orgánico y de esta manera los temas ganan otra cosa que cuando los grabas con una computadora programando una máquina.

¿Con cuántos demos llegaron al estudio?

Fuimos con diez y pensando que íbamos a limpiar temas. Pero nos pasó lo contrario e incluso grabamos otro más ahí. Estemos entre doce y once canciones que, para los tiempos de hoy, es mucho.

¿Las nuevas canciones adquirieron otras influencias y sonidos trabajando en conjunto?

Si, va a haber un cambio de sonido importante, porque va a ser más real. El disco es un poco más bandero, más orgánico y natural. En cuanto a la banda, yo soy muy cancionero como el batero, a lo Indios o Luis Miguel. Pero al mismo tiempo el bajista, que es productor del EP, es re de la música electrónica. Entonces somos dos polos, la electrónica y la canción, y tratamos de sonar equilibrados.

¿Qué tienen pensado para la estética del álbum?

No cerramos la tapa del disco pero probablemente no tenga mucho que ver con lo anterior. Esa fue como una lotería, porque no teníamos tapa y nos quedaba un día para sacar el EP. Habíamos hablado con una artista que nos gustaba lo que hacía pero por alguna razón ni ella ni nosotros encontrábamos algo que nos gustara de verdad. Nos habíamos ido de viaje con unos amigos y decidimos reciclar alguna de las fotos del rollo de la cámara. Eramos tres en Berlín, uno extrañaba a la novia y se fue hasta París. Encontramos un pasaje barato a Rusia y fuimos. Alquilamos un auto y la foto de la tapa es en una escuela rural de un pueblo ruso en el medio de la nada.

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En cuanto a los prejuicios, que suelen aparecer en las redes sociales ¿Recibiste algún comentario mal intencionado ligado a lo familiar por tu mamá (Gabriela Michetti)?

No, calculo que eventualmente sucederá, porque sucede. Pero por ahora por suerte no.

¿Crees que el público del indie está más abierto a escuchar diferentes propuestas?

La gente está dispuesta a escuchar desprejuiciadamente, antes era quizás algo más competitivo. Pero más allá del público también en el indie hay un espíritu de colaboración. Por ejemplo yo llevo los temas a la compu de los Bröder que me hacen una linea de bajo, y después voy a lo de Ignacio Acevedo para que me grabe un sintetizador. Podemos ser dos bandas que no compartamos el mismo sonido pero llevarnos joya. Eso hace muy bien a la escena.

Siendo ustedes mismos una banda independiente, ¿cómo ves la escena actual?

Me parece que hace dos o tres años está pasando algo muy sarpado y que la gente volvió a ver bandas como hace un tiempo no se hacía. Antes quizás tenias que trabajar unos siete años o tener un sello piola que te banque para que le den importancia a tu banda. Nosotros tenemos un sello re independiente y nos pasó que sacamos el EP siendo sólo un experimento. Armamos la banda y a la tercera vez ya estábamos en Córdoba tocando en una fiesta. Eso antes no pasaba. Está muy buena la federalización de toda la escena, hay bandas en todas partes del país y eso le hace muy bien al indie.

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